La cocinera Maribel Clavijo cumple 25 años al frente de las cocinas del bar Los Cazadores de Villamartín donde borda platos de estilo clásico y enamora con una bechemal de las más logradas de la provincia

 

Iba para ceramista pero en su vida se le cruzó Guillermo Calle Rodríguez. Se conocían desde chicos y el quiso seguir la tradición familiar, la de su padre. que tenía un bar en Villamartín, Las Montañas.

Así que Maribel Clavijo Berenjeno se vió, en vez de enseñando a sus alumnos a moldear piezas de barro, moldeando huevos glaseados y gambas con bechamel, un arte en el que ha conseguido resultados sobresalientes que han llevado al restaurante de la familia,  que tiene ya dos plantas, a convertirse en una de las referencias de la cocina tradiciona de la Sierra de Cádiz.

El pasado 14 de marzo cumplieron 25 años desde que se hicieron cargo del bar Loz Cazadores, un bar fundado en 1978. Lo iban a celebrar a lo grande e incluso dos cocineros de la Sierra, Fernando Naranjo y Antonio Orozco, el organizador del concurso Chef Sierra de Cádiz, iban a realizar unos platos especiales para la efemérides, pero el Coronavirus lo echó todo abajo y la cosa se quedo en una placa que les entregó el Ayuntamiento donde reconocen el trabajo llevado a cabo por Guilermo Calle y Maribel Clavijo.

Maribel y Guillermo con el cuadro entregado por el Ayuntamiento. Foto: Cedida por el bar Los Cazadores.

Acaban de reabrir de nuevo sus puertas tras la pandemia. Tienen dos comedores, decorados en plan mesón, con algunas cabezas de animales disecados por las paredes que se alternan con algunos bodegones pintados por la propia Maribel y unas grandes pizarras donde se anuncian «las obras» que se exponen durante el fin de semana. Siempre viene algún pescado que Guillermo se trae de la costa gaditana y algún marisco que viene directamente desde Galicia. En «Los Cazadores» juegan a dos bandas, los días «de diario» sirven menú del día a 8 euros con platos caseros, nada de congelati y los fines de semana, que viene ya más gente de fuera y los lugareños visten traje de domingo, se convierten en restaurante de estos que ahora a los pijos de ciudad nos ha dado por llamar «de producto», es decir, sitios donde la carne es buena, simplemente hecha vuelta y vuelta, ponen unas papas fritas en concidiones y los pescados, expuestos en una vitrina, tienen color brillante de ese que te dice «estoy acabaito de pescar».

Las mesas están vestidas con vistosos manteles de flores a juego con las cortinas y encima un paño blanco bien escamondao. Hay dos comedores, uno en el piso bajo y otro en el primero, una amplia estancia con capacidad para 60 personas, que pusieron en marcha en 2006 para darle más caché a la cosa.

El comedor de la primera planta del bar Los Cazadores. Foto: Cosasdecome

En total, cuando la cosa funciona durante el fin de semana, pueden atender a la vez a cerca de 150 personas, entre los dos salones y la terraza del establecimiento. Hay tapas, aunque lo que más funciona en la casa son las raciones para compartir y luego terminar con plato individual, a la vieja usanza.

Maribel, que ya suma 55 años, trabaja en un pequeño espacio de 30 metros cuadrados en el que los fines de semana llegan a juntarse hasta cinco mujeres que se encargan de que todo esté en su punto.

Su escuela fue su madre, Isabel Berenjeno que le enseñó a cocinar y también los secretos de la carne, ya que ella era carnicera. Prefiere la comida tradicional «porque no estoy preparada para hacer otra cosa» señala con humildad. Pero lo cierto es que borda platos como la bechamel. La usa para envolver unas gambas que luego empana y frie o para un plato muy popular en Villamartín, los huevos glaseados (aquí la receta), que se han convertido también en uno de sus platos que reciben más aplausos. Se trata de unos simples cuartos de huevo duro, recuebiertos con bechamel, empanados y fritos, pero lejos de ser un plato «emgollipón» se han convertido en un emblema de la casa. Para acompañar unos estupendos picos de la panadería de Soto, también de Villamartín.

Gambas con bechamel de la cocinera Maribel Clavijo del Bar Los Cazadores de Villamartín. Foto: Cosasdecome

Maribel también realiza varios patés: el de cabracho, el de perdiz y el de oca. Todos los acompañan con unas mermeladas que elabora también ella misma.

El edificio que ocupa el bar Los Cazadores. Foto: Cedida por el establecimiento

En Los Cazadores no falta ninguno de esos platos de los bares de siempre como la ensaladilla, los filetitos o las croquetas y en temporada tienen caracoles y cabrillas. Tapear puede salir por menos de 10 euros por persona, pero también se han hecho un hueco con las carnes a la brasa. Guillermo Calle destaca que traemos desde ternera gallega a vaca retinta o morucha que viene desde Salamanca. También tenemos cerdo ibérico o chuletitas de cordero lechal».

La carta es amplia, a la vieja usanza y tocan todos los palos. No faltan tampoco arroces de caza o de marisco, pero los realizan por encargo y también realizan versiones pesonales de clásicos como el rabo de toro o un solomillo de cerdo que preparan al horno con un sofrito de verduras. También con seguidores su venado en salsa.

Los patés son uno de los platos más solicitados. Foto: Cedida por el bar Los Cazadores

Guillermo señala que «la clave de nuestro establecimiento es que ofrecemos una buena calidad para las personas de la Sierra que vienen buscando aquí buen pescado o marisco, además de nuestras carnes y también tenemos una oferta atractiva para los turistas con guisos de la zona. No nos olvidamos tampoco de la gente de Villamartín que pueden tapear y para el día a día, ofrecemos un menú del día muy atractivo. En esta misma línea de gustar a todos tenemos una carta de vinos muy equilibrada en la que también hay vinos de la provincia de Cádiz».

Los postres también los elabora Maribel. Los que más salen, la tarta de queso y la de galletas con almendras.

Horarios, localización, teléfono y más datos del bar Los Cazadores, aquí.

Más información gastronómica sobre Villamartín, aqui.

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