El establecimiento reivindica la figura del bar, el de los platos blancos de loza blanca y del que te vas «comío» con dos tapas. Atención a sus chipirones a la plancha y a su adobo en tajaítas
Los platos de loza blanca, de los redondos, de los que se utilizan para poner los cafés, son difíciles ya de encontrar como soporte para las tapas de los bares, pero El Laurel, es un bar a contracorriente y eso se ve desde el momento en el que entras por la puerta de la calle Obispo Urquinaona, en pleno casco antiguo de Cádiz.
Barra larga de las de tirador de Cruzcampo, ganchitos para poner el bolso que siempre es incómodo comer con el puesto y tapeo acompañado de conversación. En posición de codo apoyao, que es la postura oficial de tapeo, ves perfectamente la vitrina de aliños que hay detrás del mostrador, compartiendo protagonismo con una amplia muestra de conservas de Herpac de Barbate. A veces creo que estoy un poco majara, porque pa mi que el plato de huevas aliñás me ha guiñao. En la esquina una escuadra de paquetes de papas al ajillo de Franjosé, las del indio, como se las conoce en Cádiz y parte del extranjero.

La barra de El Laurel. Foto: Cosasdecome.
Me pido una de papas aliñás. Plato redondo, ración generosa. El camarero, antes de servirla, le pone por lo alto un poquito de aceite y vinagre para que te lleguen a tu cachito de barra con más salero. Están en ese estado de la papa cercano a la perfección y que está a medio camino entre enteritas y blanditas. Jorge Sánchez, 33 años y copropietario del establecimiento junto a Rogelio Gallardo, de la misma edad, dicen que las hacen al estilo de Sanlúcar, poniéndole el aceite cuando aún te queman los dedos quitándole el pellejo. Dicen los que saben de papas aliñás que en este estado, el templaito, el tubérculo se vuelve más egoista y se chupa todo el virgen extra que puede.

Papas aliñás de El Laurel. Foto: Cosasdecome.
Papas aliñás en sencillo, sin adornos de melvas o atunes: papas, en trozos generosos, cebolleta de las del cuerpo colorao y perejil, nada más. Caen rapidito. El bar está hasta arriba. Una de las camareras maneja una lista a boli con los que están en lista de espera para coger mesa…no hay tantos como en una lista de espera del SAS, pero casi. Además de la barra y la contrabarra, el establecimiento tiene 6 mesas bajas a lo que hay que unir otras siete de las altas colocadas en la calle. No hay reservas.
Las paredes están en celestito día despejado en Cádiz y verde Parque Genovés por arriba, separados ambos por un alicatao. Por las paredes algunas fotos antiguas, macetas y un par de pizarras para poner las novedades del día. Aunque también aprovechan para enviar a la clientela algún mensajito: «Tengan paciencia que las tapas se elaboran al momento».

Una de las fotos antiguas del establecimento que están expuestas en la pared. Foto: Cosasdecome.
Jorge Sánchez y Rogelio Gallardo se hicieron cargo del establecimiento a finales de 2025. Eran clientes del establecimiento y cuando cerró, tras estar una etapa a cargo de uno de los trabajadores del anterior propietario, pensaron que había llegado el momento de poner algo juntos ya que habían trabajado en hostelería, el primero atendiendo a los clientes y como gerente y el segundo como cocinero.
No hicieron muchos cambios en El Laurel, un local centenario que se fundó en el año 1914. Mejoraron la cocina, ampliaron un poco la barra y le dieron un lavaito de cara al comedor. Ahora, que han cerrado unos días de vacaciones, también han hecho un arreglito en la fachada. El establecimiento es todo un histórico en la ciudad, no solo por su siglo de vida sino porque se labró fama, sobre todo en la etapa de Julio Ruiz Mendoza, por sus guisos, que estaban a cargo de María del Carmen Rodríguez, la esposa de «Julito el del Laurel» como se conocía a Julio, ya fallecido.

El equipo de cocina de El Laurel en mayo de 2026. Posan detrás de la pequeña ventana que comunica los fogones con el bar y por el que salen las tapas. Foto: Cosasdecome.
Jorge y Rogelio han mantenido algunos de los platos del establecimiento como la ensaladilla, las papas aliñás, el gallo o las tortillitas de camarones. A veces tienen también otro plato de éxito, las bombitas picantes, aunque estas no están siempre en carta. «Hemos mantenido el mismo estilo de bar clásico, de esos para la gente de Cádiz, que te tomas un par de tapitas. Lo único que hemos hecho es añadir algunas chacinas, montaditos y una amplia colección de conservas de Barbate, de la firma Herpac.
Precisamente a la ensaladilla, otro clásico del tapeo, le ponen por lo alto un buen trozo de melva. Es de las sencillas: patata, zanahorias, mayonesa de Helmans y listo. Son ellos mismos los que se encargan de diseñar las tapas y ya luego el equipo de cocineros y cocineras se encarga de ejecutarlas.
Uno de los platos más apreciados del establecimiento son los chipirones a la plancha. Los hacen a la cochambrosa, sin limpiarlos por dentro para que así tengan más sabor. Están en un punto de plancha muy logrado y se acompañan de una simple ensalada y un poquito de ajo perejil por encima de los cefalópodos. Jorge señala que es uno de los platos estrella del establecimiento como las albóndigas en salsa de queso Roquefort, una tapa que hiciera famosa en Cádiz el desaparecido bar La Perola, cuando lo tuvo Paco Leal. La tapa es generosa y debajo lleva unas papas fritas cortadas en tacos.

Chipirones a la plancha. Foto: Cosasdecome.
Hay también carrillada, menudo o rabo de toro y hacen también un guiso del día diario que suele ser o garbanzos con langostinos, pollo al ajillo, atún encebollao o papas con chocos. Los sábados y los domingos, en una tradición muy de bares clásicos, ofrecen arroz por tapas. Suelen tenerlo marinero o negro.
En El Laurel se puede tomar aún una reliquia guisotística como los huevos a la flamenca. Vienen en una rebosante cazuelita blanca con sus chícharos y sus papas fritas metias en tomate a lo que hay que sumar trozos de chorizo y jamón y su buen huevo cuajao.

Huevos a la flamenca. Foto. Cosasdecome.
En el local tienen personalidad hasta las frituras. Así el cazón en adobo se presenta en tajaítas, con su hueso y no en tacos como se presentan ahora en casi todos los locales. Otra prueba más de que son un bar contracorriente es que su tortillita de camarones no es finísima, como ocurre en casi todos los restaurantes. Aquí la masa, realizada con una mezcla de harinas de garbanzo y de trigo, se deja ver y la tortilla, sin llegar a ser un buñuelo, es u poquito más gorda de lo habitual.

Cazón en adobo de El Laurel. Foto: Cosasdecome.
No hay postres…que los italianos no están muy lejos para tomarse un heladito y la cuenta está en torno a los 10 o 15 euros por persona, lo que se dice un bar bueno y barato.
Atención están cerrados por vacaciones hasta el 11 de junio de 2026
Horarios, localización, teléfono y más datos de El Laurel, aquí.
…Y además
Cuchará y paso adelante: El mapa de los bares para comer buenos guisos en la provincia de Cádiz
Y aquí un video que muestra como se hacen los huevos a la flamenca: