Un cambio en el envasado ha conseguido duplicar la vida de este producto. Te contamos cómo se elabora una receta que incluye agua de mar y elevar las temperaturas hasta abrir los poros del atún.

 

El Solomillo de atún al pan frito de La Chanca de Barbate está de estreno: cuenta con un nuevo envasado que hay hecho que dure el doble. Cambiar del plástico al metal supone que la caducidad le llegue a los cinco años, en lugar de a los dos y medio. La firma comercializa esta receta desde hace tiempo, pero incluso quienes la han probado más de una vez desconocen algunos detalles curiosos sobre ella, como que para elaborarla se emplea agua de mar o la doble función de las altas temperaturas.

Nos lo explican desde el establecimiento. Este solomillo forma parte de la gama Placeres del mar, unas conservas que tienen en común ser platos elaborados artesanalmente. Para hacerlo, una vez que el atún está limpio, se separa el solomillo del resto del lomo y se pone a cocinar. Para ello se emplea agua con sal marina, manteniendo así el característico sabor de esta «joya culinaria», como lo describen en La Chanca.

La conserva, que estrena imagen. Fotos cedidas.

Una vez que se ha efectuado la cocción, las piezas se dejan reposar hasta que el atún coja “cuerpo”. Mientras tanto se prepara la salsa, para la que son necesarios los siguientes ingredientes: Pan, cebolla, sal, ajo, clavo, pimienta y brandy. Estos son troceados, introducidos en una olla en la que se añade aceite y luego se refríe todo durante 10 minutos aproximadamente. A continuación, se tritura el resultado del refrito con la batidora para que tenga una
consistencia líquida. Una vez hecho este paso, se lleva a cabo la mezcla con el atún.

Por último, La Chanca aporta un «factor clave y diferencial», según explica, el autoclavado de los envases. Si bien en el proceso de conserva todos los pasos son importantes, quizás este sea el de mayor trascendencia, asegura. Consiste en introducir las latas o frascos con la receta ya culminada en un autoclave a altas temperaturas, hasta 12o grados, realizando una esterilización completa para su correcta conservación, logrando de este modo una larga duración en el tiempo de toda las propiedades del plato elaborado. Así, además, se consigue que el atún
abra sus poros, absorbiendo y potenciando todo el sabor de los demás ingredientes, «algo imposible de igualar con semejante éxito en casa», aseguran.

Más información sobre La Chanca, aquí.

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