Ingredientes elegidos y recetas originales como la de flor de sal y caramelo: el establecimiento ofrece un surtido que permite probar varios sabores en pequeño formato.

 

Los turrones «como Dios manda» son los que llevan productos de calidad, seleccionados, y se elaboran artesanalmente. En algún caso, estas elaboraciones llevan dos días de trabajo detrás. Así lo explica José Bernal de la confitería La Tarifeña, que ofrece un surtido de estos turrones con un formato original: en monoporción.

Uno de los turrones de La Tarifeña. Fotos cedidas.

Esta iniciativa se puso en marcha en 2013 (más datos aquí), y permite probar varios turrones gracias a los surtidos que ofrece el establecimiento. Y hay donde probar. En La Tarifeña utilizan productos lo más cercanos posible (almendras procedentes de Málaga, piñones de La Breña y Tarifa…) para realizar turrones clásicos y también originales, como el de caramelo con flor de sal, uno de los más sorprendentes y también de los más trabajosos de realizar, según explica Bernal. También tienen turrones de pistacho y chocolate rubio, crujientes, nata con nueces, con caramelo y bizcocho… de doce a catorce variedades, que se venden a partir de los 25-30 euros el kilo. En la pastelería comienzan a trabajar en los sabores que tendrán ese año estos dulces típicos de la Navidad ya desde el mes de octubre.

Uno de los objetivos es usar más fruto seco y menos azúcar. Para que nos hagamos una idea: un turrón de Alicante se considera de calidad superior (el grado más exquisito) cuando contiene un 60% de fruto seco. Según explica Bernal, sus turrones superan este porcentaje.

No sólo tienen turrones: también hojaldrinas, polvorones y muchos más clásicos de las fechas. Al surtido tradicional ya se ha incorporado un dulce de procedencia italiana cada vez más popular, el panettone, que conlleva una meticulosa y larga preparación.

Proceso de elaboración de los panettone.

Más información sobre este establecimiento, aquí.

Pinchar para disfrutar del chuletón de buey gaditano