Los restaurantes de alta cocina Aponiente y Lu Cocina y Alma elaboran cada día cerca de medio millar de comidas para personas necesitadas

 

Cada tarde al correo de Gema Urquijo, una de las personas de confianza del cocinero Angel León en Aponiente llega «la reserva». No es un japonés que se hará miles de kilómetros por conocer los milagros que hace Angel León con una lisa de estero o las maravillas que es capaz de crear Juanlu Fernández con manteca colorá en Lu Cocina y Alma, su restaurante con una estrella Michelín en el centro de Jerez. El mensaje es de Cruz Roja y en los últimos días piden «comida para 450». Empezaron por 300, pero la cosa ha ido incrementándose porque cada vez son más personas a las que El Coronavirus no ha atacado a su cuerpo pero si a sus carteras…que también ahí hace daño el hijodelagran.

A las nueve se abren cocinas en el antiguo molino de mareas que aloja al único restaurante con tres estrellas Michelín de Andalucía. Un grupo de 30 personas se dedica a preparar las comidas con el material que envian desde Makro, el establecimiento de El Puerto especializado en servicios para la hostelería.

La cosa empezó un 15 de abril. «Estaba dándole vueltas muchos días en como poder ayudar a la gente de Cádiz, la que nos lo ha dado todo, ahora que lo están pasando mal y vi la iniciativa de José Andrés y su organización no gubernamental (ONG) World Central Kitchen (cocinas centrales para el mundo sería la traducción, más o menos). Les llamé para ver si podiamos colaborar con algo aqui en Cádiz porque también sabiamos que había mucha gente necesitada. Ellos estaban realizando ya algo en Madrid».

La respuesta fue inmediata y nos dijeron que encantados de recibir más colaboración. El cocinero contactó también con Cruz Roja y toda la maquinaría se puso en marcha. Pero la cosa no quedó ahí e incluso ha servido para un reencuentro personal. León llamó a su amigo Juan Luis Fernández, el actual copropietario de Lu Cocina y Alma de Jerez y quién fuera también su máximo colaborador en Aponiente, el que le ayudó a convertir en plato algunos de sus sueños a la marinera. El sí, fue inmediato y la misma respuesta se repitió en los diferentes equipos de los restaurantes que también decidieron irse todas las mañanas de lunes a viernes, hasta el establecimiento para trabajar de «voluntarios» y preparar estos menús.

El cocinero Juanlu Fernández, con chaquetilla blanca, prepara los menús para Cruz Roja en Aponiente. Foto: Sefora Trujillo.

«En la actualidad somos 30 personas trabajando aquí de forma desinteresada, más algunas empresas que han colaborado con nosotros y los voluntarios de Cruz Roja que se encargan de retirar la comida preparada del restaurante y llevarla para su reparto en El Puerto, Chipiona y Jerez».

Así una empresa dedicada al arroz, Molino Roca de Valencia, mandó un palet de grano y otra empresa de El Puerto de Santa María, Unic, dedicada al equipamiento de hostelería, ha cedido cámaras frigoríficas para poder almacenar los alimentos que se utilizan. Asimismo amigos personales de León también están colaborando en la cocina. Otra firma portuense Agrícola Alimentias, también ha colaborado con el envio de quesos.

Angel León, al fondo de la imagen, durante la preparación de las comidas. Foto: Sefora Trujillo.

«Está siendo muy bonito como experiencia personal» señalan estos dos cocineros que han recorrido medio mundo representando a la provincia. «Esto nos está aportando mucho personalmente. La posibilidad de sentirnos utiles y también, ahora que nosotros lo estamos pasando mal, darnos cuenta de que hay personas por aquí que lo están pasando peor.»

Hoy había papas con chocos y estaban ya también preparando un guiso de habichuelas que se repartirá otro día de la semana. Se elaboran menús individuales compuestos de dos platos y postre. Los cocineros y la organización creada por el cocinero español José Andrés en Estados Unidos se ocupa de preparar la comida, mientras que la Cruz Roja, en el caso de Cádiz, se ocupa del reparto a las personas que ellos tienen censadas como necesitadas.

En principio, la experiencia se prolongará «al menos una semana o dos, hasta que podamos aguantar, porque también nos tenemos que poner a planificar nuestros negocios…y eso también va a ser muy duro», señalan los cocineros.

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