El famoso establecimiento de San Fernando tiene ya 80 años y ha visto pasar hasta cuatro generaciones por sus peroles. Ahora cuentan con 4 establecimientos y hasta sirven su conocido producto a domicilio

 

Fernando Luis Carval vendía tortillitas de camarones y panizas en un puestecito de la calle Real. Eran los años 40, los años del hambre, y la gente disfrutaba como loca con un trozo de masa de harina de garbanzos, agua y sal, bien frita. Le ofrecieron poner una churrería junto al bar El 44, en la plaza del Rey, en donde estaba un zapatero…y allá fue.

A Fernando le ayudaba su hija Maruja, que se encargaba de servir los churros a los clientes. Fernando murió y la propia Maruja Carval se hizo cargo del negocio ayudada, en los peroles, por Luis Cozar.

Miguel Angel Exposito Carval tiene 67 años. Ya está jubilado, pero a diario pasa por la cafetería de la plaza del Rey para ver como va la cosita y saludar a sus hijos, Lolo e Israel, que se encargan de mantenerlo todo en estado de revista. Tendría 13 o 14 años cuando empezó a ayudarle a su madre en el negocio familiar. Señala que su gran maestro fue Luis, el churrero que contrató su madre «y que estuvo trabajando con nosotros más de 30 años. El me enseñó los secretos de la masa y de la fritura».

Exposito debe sentirse orgulloso de su trabajo. De una pequeña churrería fundada por su abuelo han pasado a tener hasta cuatro cafeterías, tres en San Fernando y una en Cádiz, todas regentadas por la familia y además se han atrevido con el dificil mundo de los churros a domicilio.

Lolo Expósito, uno de los hijos de Miguel Angel, y Jesús Vidal, de la churrería El 44, con la rueda de churros que se hizo para la gala. Foto: Cosasdecome

Nadie sabe el porqué del nombre de El 44. Al parecer el local que ocupa el bar funcionaba ya como bodeguita de vinos en el año 1923, según cuenta Miguel Angel Exposito. Un momento crucial en la historia de la familia es en 1995 cuando Manolo Sixto, el dueño del local que ocupa el 44 y también un conocido hostelero de la ciudad ya que su familia regenta el bar «Los Gallegos», le ofrece hacerse carga de El 44, junto a su churrería.

Miguel Angel, que estaba ya cerca de los 40, aceptó el reto y se hizo con la gestión del establecimiento, basándose en sus ya famosos churros. Al espacio le cambiaron la cara de forma notable y la nueva decoración, que hicieron 3 o 4 años después, llamó mucho la atención. Todavía siguen conservando intactos los azulejos que diseñó Julbez y que recrean paisajes de San Fernando.

Uno de los azulejos con zonas típicas de San Fernando que decoran los salones de El 44. Foto: Cosasdecome.

La actividad en el establecimiento comienza antes de las ocho de la mañana con la preparación de la masa. Es fundamental controlar la temperatura del agua y «menear» bien la mezcla para que no queden grumos. En un día pueden llegar a salir en el establecimiento de la plaza del Rey hasta 400 raciones de churros, además de los que se despachan en cartuchos para llevar.

Ahora no solo funcionan para desayunar y merendar con los churros. Al mediodía y por la noche ofrecen tapas. Miguel Angel Expósito señala que «cuando empezamos nos costó trabajo porque la gente no estaba acostumbrada pero ahora funcionamos bastante bien como bar». Tienen frituras de pescado, algún aliño y guisos, aunque la estrella de la casa siguen siendo «los finos», aunque también han incorporado a su catálogo churros rellenos con chocolate.

Churros de El 44. Foto: Cosasdecome

Israel Expósito, el mayor de los hermanos, tiene 42 años y lleva desde los catorce en el establecimiento. Se conoce todos los secretos de la masa que hace personalmente a diario. Ahora suele estar en el establecimiento que abrieron en Cádiz, en la avenida Sanidad Pública, un local que registra llenos a diario por la calidad de sus churros. Expósito está en la empresa desde los 16 años y junto a su hermano Lolo, que coordina «la casa madre» de la plaza del Rey han sido los protagonistas del crecimiento de la firma. Ahora cuentan también, regentados por otro miembros de la familia, con otros dos establecimientos, uno en la calle Real, muy cerca del museo de Camarón y otro en la Avenida de Andalus. Hace unas semanas han reabierto también, los sábados y los domingos, un servicio a domicilio de churros, sólo para San Fernando.

El anuncio de los churros e domiciliio.

Lolo, de 33 años y desde los 25 en el establecimiento señala que «es todo un reto llevar los churros a domicilio. Hay que coordinarlo todo muy bien para que el producto no tarde mucho en llegar y que los churros lleguen calentitos».

Se han convertido en un emblema de la ciudad. Miguel Angel Exposito señala «que es un orgullo que digan tantas cosas bonitas de nosotros». Se siente muy contento con el nombramiento de San Fernando como ciudad donde se hacen los mejores churros de la provincia y destaca el buen nivel de profesionales que hay en la ciudad.

Israel Expósito junto a su padre en una foto tomada en el año 2012. Foto: Cosasdecome

Son muchos los recuerdos que pasan por su cabeza al recordar la historia de la firma pero siempre se le viene a la cabeza «las noches del Nazareno, que es el día en que se venden más churros. Recuerdo que hace ya unos años comenzabamos a trabajar a las cinco de la tarde preparando la masa para la madrugada y ya no dejabamos los peroles hasta las doce del mediodía».

Horarios, localización, teléfono y más datos de la churrería El 44, aquí.

…Y además

Y aquí un video sobre la inauguración de Somos de Churros:

Y aquí un video sobre la churrería La Estación, otra de las participantes en la campaña «Somos de Churros».