La Tajería de Genaro Menacho y Lucas Martínez comenzará a comercializar sal gourmet procedente de La Esperanza en agosto.

 

La primera sal marina virgen, flor y escamas de sal de La Tajería empezará a comercializarse en agosto. Es una sal con unas características especiales: una pequeña producción hecha artesanalmente en la Bahía de Cádiz, en la salina La Esperanza, en el término municipal de Puerto Real.

Los responsables de este proyecto son Genaro Menacho, que estudió Turismo y al que siempre le han gustado los oficios artesanales (ha hecho desde pan de masa madre a kombucha), y Lucas Martínez, biólogo marino que ha trabajado en proyectos de investigación junto a comunidades artesanales. Son puertorrealeños, amigos desde hace más de una década y comparten su amor por la naturaleza, según se describen a sí mismos en sus redes sociales.

Los socios de La Tajería. Fotos cedidas.

Lucas explica que en febrero iniciaron este proyecto, uno de los que se desarrollan en el vivero de iniciativas en el que se ha convertido esta salina gestionada por la Universidad de Cádiz. Allí vieron la «oportunidad de poner en valor el entorno y tradiciones de su tierra», y para conseguirlo cuentan con la ayuda del maestro salinero Demetrio Berenguer, «nacido y criado en las marismas de la Bahía de Cádiz».

Todo en el proyecto remite al oficio tradicional. El logotipo -obra del artista Caco Nelson- representa a un salinero, y el nombre, La Tajería, se refiere al conjunto de «tajos» (piscinas de cristalización) de la salina.

Los esfuerzos iniciados en febrero han empezado a dar su fruto en junio, cuando han empezado a recoger la sal. La idea es sacar al mercado el producto en agosto, contando con ello con las tiendas gourmet gaditanas y, próximamente, con la puesta en marcha de una página web.

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