A lo largo de su historia, el diseño de esta manzanilla había sufrido muy poca evolución. Ahora ha cambiado con la idea de mantener su «personalidad». La cuerdecita desaparece, aunque se la recuerda mediante una serigrafía.

 

«El reto era evolucionar la imagen de La Guita manteniendo sus señas de identidad. Evolución no significa romper con el pasado, si no de mejorar lo ya existente», explican desde las bodegas José Estévez. 170 años más tarde, esta manzanilla ha renovado su aspecto, eliminando uno de sus aspectos más característicos: la cuerdecita. Arriba, en la imagen, puedes ver la botella de siempre (a la izquierda) y la nueva imagen, a la derecha.

A lo largo de su historia, el diseño de esta botella ha sufrido muy poca evolución. Gracias a esto visualmente La Guita «se ha convertido en un icono reconocido mundialmente: botella negra, tapón naranja, su característico sello, la guita y la etiqueta con tipografía negra sobre fondo blanco».

Ahora, la marca se ha rediseñado y estilizado «manteniendo su esencia y su abrumadora personalidad». Sus líneas se han equilibrado y potenciado con el fin de mejorar su legibilidad y presencia: «La Guita es aún más reconocible», aseguran. En cuanto a la aplicación del logotipo en la etiqueta, se han simplificado y depurado todos sus elementos y conservado solo lo esencial. Su sello naranja y dorado se ha rediseñado por completo dándole mayor protagonismo al nuevo emblema de la marca: la letra “G”. Ahora el sello se integra en la parte superior de la etiqueta frontal sustentando una ilustración en relieve serigráfico de la clásica guita que recorre todo el ancho de la etiqueta frontal. De este modo «se ha conseguido esa perfecta integración de otra de las señas de identidad de La Guita, consiguiendo de forma acertada lo que han hecho otras marcas líderes y emblemáticas en sus respectivas categorías cuando han afrontado este difícil y complicado reto».

El nuevo diseño de La Guita «tiene como objetivo mostrar una imagen estilizada y joven de apariencia más moderna potenciando los elementos y rasgos que la hacen única. Busca trasmitir una imagen atractiva, potente y apetecible al consumidor acorde a la categoría de los grandes vinos blancos», explican.

«El peso de la responsabilidad, al ser guardianes de la historia de la manzanilla, ha hecho que desde La Guita se hayan cuidado con esmero y mucho mimo todos los detalles. Podemos afirmar con rotundidad que La Guita se ha adaptado al presente, conservando su esencia y personalidad sin alterar la calidad del gran vino blanco que sin ningún género de duda es. La Guita presenta su nueva imagen, una imagen actual, moderna y acorde a la gran calidad de esta manzanilla 100% sanluqueña que desde el 2017 es considerada por la prestigiosa revista del mundo del vino, Wine Spectator, como uno de los 100 mejores vinos del mundo, siendo la única manzanilla y único sherry de la selección realizada» aseguran desde la bodega.

Más información sobre La Guita, aquí.

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