Williams & Humbert actualiza la imagen de su emblemático brandy Solera Gran Reserva. La botella conserva color y cinta, aunque desaparece el lacre.

La bodega jerezana Williams & Humbert ha renovado la imagen de su brandy Duque de Alba Solera Gran Reserva. Un cambio, explican, con el que le quiere dar «un enfoque más contemporáneo al tiempo que conserva los orígenes de un diseño cuya creatividad es parte del legado de la compañía jerezana».

El cambio incluye la renovación de la botella, elaborada con cristal de altísima calidad y en la que destacan unas aristas en la base «que le dotan de gran personalidad». El cierre con tapón de corcho mantiene su color rojo pero cobra más protagonismo con su tamaño, forma y el grabado del escudo de la Casa de Alba. La etiqueta es ahora transparente con el nombre de la marca en su rotulación casi original junto a la firma del propio Gran Duque de Alba y, aunque desaparece el lacre, la botella mantiene su característica cinta roja.


Con este cambio, Williams & Humbert evoluciona una de sus marcas «más reconocidas y prestigiosas, reafirmando su apuesta por el mercado del brandy de Jerez, tanto a nivel nacional como internacional». Según Jesús Medina, director de la compañía, “el nuevo formato le aporta una distinción especial, posicionándolo en una línea más moderna con el objetivo de cautivar a otros públicos y adaptarse a las actuales tendencias de consumo en el sector de los espirituosos”. En este sentido, la presentación del diseño estará apoyada por una importante campaña de marketing.

«Una imagen renovada y más sofisticada que no pierde los valores y la personalidad de una marca con más de 75 años en el mercado. Un diseño que sigue reflejando su calidad y cuidada elaboración artesanal, fruto de los años de experiencia de una bodega centenaria. En su interior, la misma excelencia de un brandy premiado internacionalmente», aseguran desde la bodega.

Este brandy se lanzó en 1945 e inicialmente debía llevar el nombre del Séptimo Duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó. Sin embargo, justo antes de su lanzamiento, «el aristócrata quedó tan impresionado al degustar el noble producto, que sugirió que sería mucho más apropiado utilizar el nombre de su antepasado, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, el Gran Duque de Alba, quien ennobleció la Casa de Alba y fue una importante figura histórica del siglo XVI». El entonces conservador de la colección de arte del Palacio de Liria realizó el boceto para la primera etiqueta inspirándose en el autorretrato pintado por Tiziano. Años más tarde, en la década de los setenta, se llevó a cabo una fuerte campaña de promoción internacional y Antoni Cumella, uno de los grandes ceramistas del s XX, hizo el diseño de una nueva botella. Desde entonces, la marca ha presentado diversas novedades y actualizaciones en su envasado.

Las características de este brandy son el resultado «de la minuciosa selección de la materia prima con la que se elabora (comenzando por la uva que siempre procede de parcelas escogidas), el cuidadoso método de destilación y su tradicional proceso de crianza». Gran Duque de Alba envejece durante una media de 15 años en barricas de roble americano que previamente han sido envinadas con oloroso, siguiendo el sistema de Soleras y Criaderas del Marco de Jerez.

El resultado es un brandy «color caoba con tonos dorados y la complejidad de sus aromas a esteres vinosos con amplios matices balsámicos denota su larga y adecuada permanencia en madera. Ligeramente abocado, suave y pleno, con notas tostadas y de vainilla, así como un final largo y grato».

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