La playa se ha convertido en uno de los espacios más concurridos de la costa gaditana donde proliferan chiringuitos con mucho glamour, cócteles y cocina asiática que se alternan con los grandes clásicos de la zona donde reinan los aliños y el pescado frito. El número de locales se ha triplicado en los últimos años

 

Cuando entras hacia la playa de Las Tres Piedras por un carril con un asfaltado bastante «chigüati» ni te imaginas lo que te vas a encontrar. El sitio apenas está señalizado pero ya los que buscan el placer playero del fin de semana se lo conocen al milimetro.

Un par de kilómetros de carretera con chaleses y algún campo de labor te lleva hasta la zona de la playa. Los aparcacoches se encargan de ordenar el desorden. Aqui no hay asfalto, sino arena apelmazada por los cientos de ruedas de coches que llegan cada semana. Hay también algunos «parkings» improvisados. En uno, el «controlador», de bañador de flores y camisa recubierta con un chaleco reflectante, se protege del calorazo bajo una sombrilla que hace propaganda de «Moet Chandon», un champán de esos de pitimini. La estampa es como un simbolo de este peculiar espacio chipionero, porque una vez que cruzas  los aparcamientos y entras en los chiringuitos, aquello, por arte de magia se transforma y en tan sólo unos metros se pasa de un paisaje casi salvaje en un espacio que te recuerda a las playas de Miami o de Hawái, en un sitio de esos con el glamour subido, camareros con camisas de flores y llamativos cócteles…y de frente la playa de Chipiona ¿qué mas quieres?

«Estamos de moda, no cabe duda». En la frase coinciden varios de los hosteleros que tienen establecimientos en la zona que manifiestan al unísono que la playa de Las Tres Piedras vive su mejor momento.

Sebastián Tirado regenta desde el año 2008 el chiringuito Las Tres Piedras. El sitio, completamente acristalado y combinando los colores blancos y celestes descansa sobre unos palafitos en la arena, un poquito en alto para evitar los efectos del mar cuando se enbrava.

Sebastián Tirado delante de su chiringuito Las Tres Piedras. Foto: Cosasdecome.

 

Tirado, además de hostelero y escritor (7 libros lleva ya publicados) es también el presidente de la Asociación de Empresarios de Chipiona (Acitur). Destaca el auge de la zona y considera que la «gente viene aquí porque busca naturaleza pura y aquí la encuentra. Hay espacios abiertos. No hay edificaciones cercanas…esto es un paraiso» destaca.

Afirma que en los últimos años «se ha triplicado el número de establecimientos y también, por tanto, los puestos de trabajo». Una de las claves de este fenómeno está a su juicio en el buen trabajo realizado por los hosteleros de la zona: «Los que han venido nuevos han presentado cosas muy buenas y los que estaban hemos ido mejorando cada año para ponernos a su altura u ofrecer algo original entre tanta oferta atractiva».

El comedor de Las Tres Piedras está completamente acristalado y tiene estas estupendas vistas sobre la playa. Foto: Cosasdecome

Destaca también las mejoras en los servicios que el Ayuntamiento ha hecho en la zona y se muestra muy esperanzado con este verano que entra.

También ha influido evidentemente la puesta en marcha de la urbanización de Costa Ballena. De hecho el mayor número de clientes, según Sebastián Tirado, llega desde Madrid, Andalucía o Extremadura.

A lo largo de la playa se suceden más de una docena de establecimientos y un par de ellos más que están por abrir. María Dolores Cebrián coincide en que la playa de las Tres Piedras vive su mejor momento. Es una de las personas más autorizadas para decirlo porque regenta el bar Nuevo Eduardo, el más antiguo de la zona. Destaca que el primer chiringuito que se estableció en la playa fue el «Gamboa» que abrió en el año 1966. Un año después, sus padres, Eduardo Cebrián y Pepi Gómez pusieron en marcha «La Concha del Mar» que una año después pasó a llamarse «Los Caracoles en honor a los que guisaba su madre en el chiringuito y que se hicieron famosos. Al final al establecimiento se le quedó el nombre del «Bar Eduardo» por su padre.

Eduardo Cebrián y Pepi Gómez (con camiseta blanca) posan en su chiringuito a finales de los 60 con su hija Mari Carmen que aparece encima de la mesa y que ahora regenta el bar familiar. Foto: Cedida por Bar Nuevo Eduardo.

Ahora lo regenta María Dolores con la ayuda de su marido Vicente Borrego. Los dos viven, mientras dura la temporada, en una casa situada junto al local, como si fuera una casa cuartel. El nuevo bar Eduardo, como se llama ahora el sitio, tiene encanto. Es una mezcla de bar de toda la vida, aunque ya con algunos «brotes verdes» y decoraciones más acordes con el estilo «Hawái» que ahora impera en la zona. Comes junto a la arena. Destacan que «seguimos conservando la comida tradicional. Aqui viene quien quiere comer bien» señalan mostrando un expositor de pescados y mariscos donde reinan los lenguados, las urtas o los salmonetes. Pero además de los aliños, la plancha y el pescado frito, en el Nuevo Eduardo se puede disfrutar de los guisos que prepara el veterano cocinero Nicolás López, 31 años de experiencia en el sector y cinco a cargo de las cocinas del Eduardo. «Aqui lo hacemos todos. Las croquetas de corvina y las albóndigas de choco». En este chiringuito se puede disfrutar, aseguran, de una magnifica versión de rabo de toro que te puedes comer a pocos metros de la mar salá. Tienen también menudo marinero con chocos, carrillada en salsa al moscatel de Chipiona o atún encebollao. Como cualquier chiringuito que se precie no falta tampoco el arroz.

El otro gran atractivo del Nuevo Eduardo es que ofrecen desayunos a pie de arena.

El «flanco» de comida de toda la vida en Las Tres Piedras lo completa otro veterano, El Prospin. Abrieron en 1977 de la mano de Francisco Prospin y Rosario de la Rosa, que todavía acude al establecimiento donde trabajan 6 de sus hijos y una decena de nietos. Aqui todos son familia y el establecimiento se mantiene abierto todo el año. El sitio conserva ese aire de chiringuito bullanguero de la playa, de esos donde la cerveza parece que está más fría que nunca y las papas aliñás, parecen ibéricas de bellota, de lo bien que te saben. Los camareros, ataviados con los tradicionales polos de color azul mar, recorren rápidos los salones portando huevas aliñás y salpicones de marisco que se muestran, en bandejas generosas, en una gran vitrina siutada a la entrada del establecimiento. En otro expositor está el pescado. Jessica Prospin, una de las nietas de Francisco y Rosario señala que estos, junto a los mariscos, son las estrellas de la casa.

La terraza de Prospin está situada a pie de playa. Foto: Cosasdecome

El comedor está presidido por una foto del fundador y la terraza, cubierta, es un espectacular mirador sobre la playa. Los pescados te los ponen con guarnición a elegir: piriñaca, pimientos asados, ensalada…o papas fritas. Otro de los grandes atractivos del local son las tostadas con paletilla ibérica para desayunar y que cortan a cuchillo.

 

Varios hosteleros coinciden también en que la llegada a la zona del «Chinini» y también de La Manuela supusieron todo una cambio para la zona ya que introdujeron una nueva estética. Lo de «Chinini» es por el apodo con el que conocen en Jerez a Miguel López, un conocido hostelero de la ciudad que por entonces regentaba el restaurante «San Juan», un coqueto local especializado en cocina italiana. Miguel decidió apostar por entonces por este espacio chipionero, donde veraneaba. Confió en uno de los interioristas de más prestigio de la provincia, Christian Harhoff, que se apartó por completo de la estética típica de los chiringuitos y le dió al establecimiento un toque como «hawaiano» con unas sombrillas de lo más llamativo.

Comedor de Chinini Beach. Foto: Cosasdecome

El sitio fue un éxito desde el primer momento y trajo a la zona también actuaciones y copas, una fórmula que después se ha desarrollado mucho más en muchos de los locales situados en la playa. Chinini Beach abrió sus puertas en el año 2015. Ahora es el hijo de Miguel López, que se llama igual, el que regenta junto a su padre el local. Hay una amplia barra, mesas de distintas capacidades y luego una espectacular terraza desde la que se baja a la playa mediante una pequeña escalera. En la puerta un atril en el que te dan la bienvenida y llaman a un camarero para que te acomoden. Mejor no ir sin reserva porque el sitio suele estar atestado. La clave está en una oferta gastronómica muy variada y de buena calidad y luego las copas, que es la gran estrella emergente de Las Tres Piedras.

La terraza del Chinini Beach. Foto: Cosasdecome

Una gran vitrina sirve para exponer los tesoros del mar. Tras el cristal se ven urtas, robalos, lenguados o salmonetes de esos de buen color que parece que están diciendo meteme ya mismo en la plancha. Pero a la vez hay también platos con atún, ensaladas con toques innovadores y hasta sushi y pizzas por las noches, como herencia del pasado de gastronomía italiana de los López.

Miguel López muestra la impresionante vitrina de pescados del Chinini Beach. Foto: Cosasdecome

Practicamente junto al Chinini, La Manuela, otro de los locales que han hecho historia en la zona, como también lo hizo el desaparecido Mustaky o El Faro Blanco, ahora transformado en el Tulun. Abrió sus puertas en el año 2013 de la mano del periodista Manu Martinez y es uno de los locales más llamativos de este «Hawái» a la chipionera. Se repite la misma estanpa que en el Chinini. A la entrada del establecimiento, una persona controla la entrada. Aquí también hay que venir con reserva porque hay mucha demanda. Es el sitio que más gente guapa por metro cuadrado concentra. En lo gastronómico combinan platos de diseño con pescados de la zona y eso que ahora se denomina cocina fusión y que significa un poquito de aquí arrejuntado con un poquito de alli, preferentmente el allí suele ser Oriente.

Entrada al nuevo comedor de La Manuela. Foto: Cosasdecome

De todos modos el sitio no solo brilla por su gastronomía sino por su apartado de copas y sus actuaciones. Este año han estrenado un nuevo espacio con cierto aire oriental. Un gran buda blanco preside un espacio con una puerta de estética india que se deja entreabierta y que permite ver el mar en una imagen de película. Por una escalera se accede a un pequeño mirador situado en una segunda planta…un espectáculo a pie de playa.

Otro local que está de estreno este año es el Maresía, otro de los chiringuitos de estética «Hawái». Lo abrieron en 2019 Beatriz Muñoz y Juan José Arquillo. A su establecimiento unen este año «La Palapa de Maresía» un espacio especializado en coctelería y parrilla que está junto al Maresía. El nuevo espacio está a cargo de Pedro Rafael Pérez y David Lorenzo, dos veteranos profesionales de la hostelería de la zona. A Pedro Rafael lo conocen como el cubano y es un acreditado especialista en coctelería. Ambos visten unas vistosas camisas floreadas. El sitio llama la atención: palets de colores delimitando los espacios, sombrillas como de hojas de palma que te recuerdan como a Oriente y una especie de salón mirador situado en una primera planta y con unas vistas impresionantes sobre la playa.

Pedro Rafael Pérez y David Lorenzo en su barra de cocteles de La Palapa de Maresía. Foto: Cosasdecome

En Maresía también ofrecen eventos como bodas donde te puedes casar junto a la playa, con las olas de fondo de foto. En lo gastronómico el sitio juega con aliños, pescados fritos y arroces, lo típico de un chiringuito de playa pero con una cuidada presentación. En La Palapa reina la brasa.

Una de las aperturas más llamativas de este año es la de Ohana Tres Piedras. El establecimiento abrió el 29 de mayo de 2021 en el antiguo local de la escuela de surf Levante. El chiringuito lo regenta Efrain Misa Fernández, un profesional ya con experiencia en el mundo de los bares de verano. Junto al restaurante hay una escuela de deportes naúticos, especialmente surf.

El sitio es espectacular desde el punto de vista estético. Tiene aparcamiento propio y un ambiente que recuerda al de las playas del Sur de Estados Unidos, mezclado con una decorarción étnica. Hay un amplio comedor situado bajo una espectacular cabaña de madera. Más adelante otra terraza y junto a la playa unas hamacas donde se puede tomar el sol o tomar una copa ya que una de las especialidades del establecimiento son los cócteles.

La entrada de Ohana desde el aparcamiento es así de llamativa. Foto: Cosasdecome

 

Las novedades de este año se acumulan. Además de Ohana, justo al lado ha abierto Salitre, un establecimiento especializado en hamburguesas y bocadillos. Otra de las aperturas más esperadas es «La Conservera del Surf». Se trata de una escuela de deportes naúticos situada junto al Ohana. Pero lo importante de este proyecto es que significa el desembargo en Las Tres Piedras de uno de los pesos pesados de la hostelería de  playa de Chipiona, el Saam Club de la playa de Montijo. Todavía no saben si este año habrá algo de gastronomía en el solar que ocupará la conservera, pero si «pensamos hacerlo en el futuro» señala Ana Belén Martín, la gerente del famoso establecimiento.

También tiene previsto abrir en las próximas semanas «Tukán» otro chiringuito impulsado por empresarios de Lebrija y que irá en la misma línea que el «Tulum» el establecimiento que, según los «gurús» de la zona ha sido el que ha protagonizado la «tercera revolución de las Tres Piedras». El Tulum es un restaurante, pero su principal atractivo son las copas y, sobre todo, las actuaciones que ofrecen y que concentran a mucho público especialmente joven.

Otro de los templos de Las Tres Piedras es El Ajedrez, un establecimiento puesto en marcha por el empresario José Luis Gil. El ambiente es oriental, tanto en la decoración como en lo gastronómico, aunque también se pueden encontrar pescados de la zona. Hay hamacas cara al mar, copas y ambiente selecto.

La especialización es también una de las claves del espacio. Sebastián Tirado señala que con tantos establecimientos «hay que ofrecer algo personal». Este establecimiento, el que está situado más cerca de Chipiona, ha abandonado las cenas y cierra cuando se esconde el sol, otro de los momentos estelares de la zona ya que muchos de los establecimentos celebran la puesta cada día.

Su oferta gastronómica gira en torno al quinto centenario de la primera circunnavegación del mundo y ofrecen varios platos relacionados con este acontecimiento. El que tiene más éxito es el «mardeleva» de langostinos, un plato con unas patatas en salsa y langostinos.

Sebastián Tirado espera que la zona siga en auge. «Estamos poniendo todo nuestro empeño», destaca.

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