Los hermanos Ortega, que se han hecho cargo de este bar de tapas en Santa María del Mar, incorporan logradas versiones de guisos ya difíciles de encontrar como la lengua en tomate, los riñones al Jerez o el atún encebollao

 

En la pizarra de La Bella Escondida pone, pintado a tiza, que hay lengua en tomate, menudo con salsita acremosada de la que se pega al paladar y riñones al Jerez, con su fritá de papas. En el establecimiento, de esos con barra atestada y mesas con lista de espera porque no hacen reservas, se alternan los habitantes de la zona de la Avenida con los habitantes de la playa, facilmente identificables porque lucen vistosas chanclas, bañadores de colores y camisetas de esas que llevan ya lo menos 20 lavadoras.

Los hermanos Alvaro y Rocío Ortega (37 y 34 años) en unión de la pareja de Rocío, Carlos Beardo, que se ocupa de la cocina, se hicieron cargo el pasado mes de mayo de La Bella Escondida, un bar muy popular en la calle Condesa Villafuente Bermeja y que su anterior propietario, Antonio Piulestán, había llevado a la fama por sus sandwiches de pollo, su chile con carne o algunos platos de guisoteo. Los Ortega, que conocen bien la hostelería ya que la familia regenta desde 1995 el comedor de Navantia, llegaron a un acuerdo con Piulestán para hacerse cargo del local. Han mantenido sus especialidades, el sandwich de pollo sigue saliendo con asiduidad de la cocina, pero han decidido unir los clásicos de la casa con un «catálogo de arqueotapatología» (tapas en peligro de extinción) que tiene mucho interés.

Los misteriosos orígenes del sandwich de pollo

Alvaro Ortega señala que «los tres tenemos pasión por la cocina clásica. A mi padre, que nos ha inculcado todo esto, le encantaba un guiso, mi madre cocina muy bien y Carlos también ha aprendido mucho de su abuela. Nos propusimos mantener el espíritu de La Bella Escondida, pero también hemos decidido aportar nuestras cosas para darle nuestra personalidad».

Alvaro y Rocío Ortega junto a Carlos Beardo. Foto: Cedida por el establecimiento.

La carta básica del local sigue siendo la misma (puedes verla aquí actualizada a julio de 2026). Se mantiene el sandwich, el guiso de habichuelas pintas con carne picada y un toque picante (chile con carne) y la milanesa (filete empanado) los tres grandes éxitos que se trajo Antonio Piulestán del primer sitio donde se dió a conocer, El Telescopio, junto a la gasolinera que hay en la avenida, cerca de la glorieta Ingeniero La Cierva. También siguen las albóndigas y la carne al toro o el pollo al ajillo, aunque con algunos retoques en las recetas y también en la vajilla. Pero a lo que hay que estar especialmente atentos a partir de ahora en el local es a las pizarras, donde se detallan a tiza blanca lo que sale de la cocina y que, habitualmente es de mojar pan.

De Jueves a domingos, a eso de la una sale un tortillón de papas con algún tropezón más. Se pone encima del mostrador, enamora a los clientes en forma de cuña bien despachá y como no llegues pronto te quedas sin probarla. Siguiendo la tradición de bar clásico hay arroz en tapas de viernes a domingos.

Vista exterior del bar. Foto: Cosasdecome.

El día que fuimos en la primera línea de la pizarra aparecía una palabra mágica: lengua en tomate. Confieso que soy un apasionado de la lengua, un exquisito bocado de casquería que debería estar entre las siete maravillas de la humanidad, pero que es un incomprendido. La lengua, para los que no la hayan probado, tiene una textura parecida a la carne mechá pero con una carne más gelatinosa. En el bar la utilizan de cochino y luego la meten en una salsa de tomate que acompañan con una fritá de papas. Se rebaña con pan de barra.

La tapa de lengua en tomate de La Bella Escondida. Obsérvese la fritá de papas bañada en salsita que hay debajo de la carne. Foto: Cosasdecome.

Las otras lenguas de Cádiz… las que se meten en tomate

Otra de las tapas que se aparecen con asiduidad en la pizarra son los riñones al Jerez. Carlos los guisa en una salsita aromatizada con vino fino y su buen encebollao. La lista de tapas en «peligro de extinción» que ofrecen sigue con la sangré de pollo que ofrecen encebollá o con tomate, depende del día, y suelen hacer también sopa tomate o elaboran lomo en manteca.

Alvaro Ortega destaca como otro de los puntos fuertes de la casa el menudo: «Lo hacemos con callos de ternera y de cerdo y para que la salsa salga más cremosa le ponemos manitas de cerdo y oreja, si la encontramos. No le falta tampoco sus taquitos de jamón y de chorizo. Nos gusta que la salsa sea de las que se pega al paladar».

Riñones al Jerez. Foto: Cosasdecome.

Rocío Ortega destaca que «el público agradece estas tapas. Ya son difíciles de encontrar y a nosotros nos gusta hacerlas y disfrutamos viendo como la gente las comenta y las pide. Por el momento, las sensaciones que tenemos son muy buenas y creemos que está gustando nuestra propuesta».

Tienen también carne al toro y elaboran albóndigas en la misma salsa. No falta tampoco el pollo al ajillo al que agregan un poquito de fino Tio Pepe. «Nuestra idea es seguir este camino en homenaje a nuestros padres, a Carmelo Ortega y Carmen Navas, que nos han pasado todo este conocimiento y el amor por lo nuestro».

Otra de las tapas que ha gustado cuando la han puesto es una ropavieja que hacen pero sustituyendo la carne del puchero por pulpo. También están sirviendo algunos días rabo de toro y «si las encontramos buenas, nos gusta hacer un aliñito de huevos de choco».

Tratan también de elaborar postres propios y de mantener el espíritu de bar bueno y barato del establecimiento. «Tratamos de cuidar los detalles. Utilizamos patatas fritas frescas, los guisos se hacen a diario y tratamos que con dos tapas o como máximo tres una persona se vaya bien comida».

Aquí la carta completa con precios de La Bella Escondida (actualizada a julio de 2026).

Horarios, localización, teléfono y más datos de La Bella Escondida, aquí.

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…Y además

Y aquí una video receta que muestra como se hace la carne al toro, una receta que se inventó en El Puerto de Santa Maria: