El Grupo Stop abre un establecimiento en La Barrosa tras conocer la zona a raíz de la pandemia. Apuesta por platos muy elaborados, con una presentación esmerada, para diferenciarse de la oferta existente.

 

A finales del mes de abril abrió sus puertas Grisalla en la zona de La Barrosa, un establecimiento que hunde sus raíces en Zamora y que quiere conquistar al público chiclanero con platos elaborados y con una presentación muy cuidada. Se trata del primer establecimiento que el Grupo Stop, una firma nacida en el año 92, abre fuera de la provincia castellana.

Alejandro, el hijo menor de los fundadores del Grupo Stop, es el propietario. Explica a qué se debió que este grupo familiar eligiera precisamente esta localidad: la pandemia les impidió viajar fuera de España en vacaciones, así que escogieron un destino nacional que no conocían: Chiclana. La localidad les gustó, y no sólo para pasar unos días de relax, sino para abrir un nuevo restaurante.

Los establecimientos del grupo se llaman Stop (Zamora y Sanabria) o Savage Grill (Sanabria). El chiclanero es el primero que se llama Grisalla, aunque esperan que no sea el último. El término hace referencia a una técnica pictórica para conseguir figuras que parezcan esculturas, y la decoración del establecimiento hace referencia a estas artes. También su lema, «Come con arte».

Una mesa, con varios de los platos. Foto cedida.

El establecimiento cuenta con una sala pequeña, con cinco mesas, y una terraza grande situada muy cerca de la playa de La Barrosa. La han dividido en tres ambientes, de forma que hay una zona de relajación (tipo chill out), otra con mesas altas y una última con mesas bajas. En total, la terraza tiene cabida para 17 mesas, y Alejandro explica que no se ha escatimado en la decoración porque quieren que vaya acorde con la oferta gastronómica.

Y esta oferta gastronómica se basa en «buena materia prima y un concepto innovador». La jornada en Grisalla comienza muy temprano, a las ocho de la mañana, con desayunos. Se puede elegir el pan (molletes, panes de semillas, integral, multicereales…) y también hay una importante variedad de ingredientes para ponerles, entre untables y «toppings». No faltan los brunch, unos desayunos abundantes y tardíos.

Los desayunos terminan de servirse a las 13:00 horas… justo cuando comienzan los primeros almuerzos. La cocina seguirá funcionando sin pausa alguna hasta el cierre, bien avanzada la noche. La carta se basa en platos para compartir «muy elaborados, con mucha preparación, y con un emplatado muy cuidado, como de estrella Michelin», explica el propietario. Todas las elaboraciones son caseras, y algunos productos como quesos, embutidos o carnes provienen de Zamora.

La carta (puedes consultarla entera aquí) comienza con los productos de la huerta: Tempura de croqueta de pisto trufado, Ensalada Sorrell y Ceviche vegano de aguacate y fruta.

En la sección Del Bosque encontramos Risotto de setas con nieve de queso zamorano y Solomillo de corzo a baja temperatura. Del mar provienen las Zamburiñas con aire de ajo y perejil, Ensaladilla de cristal (con mojama, melva y crujiente de gamba de cristal), Tartar de salmón, «Vieiras» de bacalao (se trata de textura de setas, maíz tostado, crujiente de yuca y salsa kimuchi), Tallarines de atún y Pulpo crujiente.

De la Granja vienen otra decena de platos: Tartar templado de chorizo y morcilla zamorana, Tabla de quesos zamoranos, una deconstrucción de Cola de toro con setas, Pollo de corral, Tataki de angus, Poke de lagartito, Foie fresco, Carpaccio de cecina de león, Tiradito o entrecot de retinto y Entrecot o chuletón de ternera alistana. Hay tres postres: «Manzana» de maracuyá, Tarta de queso y Piña asada y coco.

Además de estos platos, ofrecen sugerencias fuera de carta.

Ensalada Sorrell. Foto cedida.

La media de precio de los platos es de ocho euros, y la idea es que una comida cueste entre 15 y 20 euros por persona. «Aunque sean productos de primera y platos muy elaborados, hemos puesto unos precios muy competitivos». El objetivo es que Grisalla no tarde en destacar entre la oferta de La Barrosa, de forma que no sólo pueda estar abierto durante todo el año en una zona donde abunda la estacionalidad, sino que la fórmula se exporte a otros lugares.

Más información sobre el establecimiento, aquí.

Pinchar para disfrutar del chuletón de buey gaditano
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