Feduchy Conil ya ha comenzado a funcionar, y Feduchy Playa inaugura temporada el 7 de mayo.

 

Feduchy Conil acaba de iniciar la temporada y el día 7 de mayo le toca el turno a Feduchy Playa. Comienzan con novedades, empezando por un lema: «Saborea la experiencia». Porque la idea es esa, ofrecer experiencias globales que vayan más allá de la comida. El ambiente, las copas, el servicio… todo cuenta.

La carta llega con novedades en el centro y en la playa. Se mantiene la línea versátil que caracteriza a los establecimientos de Roberto Sánchez, Melchor Almazo y Antonio Ligero. En el del centro de Conil, la idea es que el cliente pueda cenar a base de comida asiática, optar por un tapeo más tradicional -aunque con el toque Feduchy, matiza Almazo- o bien probar una hamburguesa gourmet. Y es que una de las principales novedades en este establecimiento vienen de mano de este tipo de burguer, una tendencia cada vez más al alza en la provincia.

Desde el establecimiento se ha seleccionado una carne de vaca pinta cántabra madurada, procedente de una pequeña explotación, que pican y preparan ellos. El pan es hecho ex profeso, por encargo y de masa madre. Hay tres tipos de hamburguesas: la Extrem, que lleva pastrami de ternera, salsa chile dulce, cebolla caramelizada y «explosión de queso», la Bomba, con panceta ibérica, crema dulce de gorgonzola y nueces, foie de pato flambeado y parmesano, y la Yankee, con tomate, cogollo de lechuga, salsa barbacoa, bacon, cheddar y huevo frito. La experiencia no es sólo degustarlas: también se terminan de elaborar en la mesa, vertiendo por ejemplo el queso fundido.

Otra de las grandes novedades es el apartado asiático, con diferentes niguiris, sushi rolls o noodles. En la carta no falta el tapeo con su Hummus y su ensaladilla, o los platos como los Tacos Panchos, Bocaditos de cabrales con papada, presa y dulce de membrillo…  Ni tampoco el atún rojo de almadraba, las carnes y unos postres a los que este año han querido dar una especial relevancia.

En la playa

La carta playera coincide en algunos puntos y mantiene la personalidad del grupo, pero también aporta su punto diferente; por ejemplo, el apartado «Cosas de chiringuito» que incluye las tortillas de camarones, los aritos de calamar fritos, los boquerones, los chocos de trasmallo o las croquetas de choco en su tinta y alioli. No falta tampoco el apartado dedicado al Rey de los mares jandeños (el atún), ni la «chispa marinera» que proporciona el pescado de la Lonja conileña, los Gambones a la sal, las Ortiguillas salteadas con huevo, almejas y langostinos, el Calamar de potera o el Rejo de pulpo.

Que no se preocupen los que se aficionaron a los arroces que elaboran en el establecimiento: vuelven. Tienen cazuelas de arroz (con carabineros flambeados al oloroso o con bogavante por encargo) y «arroces de culto» como el del señorito, el arroz negro seco con pescado y mariscos, algas y alioli, los especiales que elaboran por encargo, el meloso con solomillo de atún con toque oriental, el de pescado de roca o el de chuleta de vaca pinta cántabra madurada.

La carta se extiende, y hay entrantes, carnes… y también una selección pensada para aquellos que llegan a comer a horas inusuales, ya que la cocina no cierra. Pero rápido no significa renunciar a presentación y calidad, explica Melchor. Se trata de una burguer de la carne cántabra, un sándwich de pollo «gourmet, gourmet» llamado Jack Herer o una pizza de boletus con nueces, queso de cabra, rúcula y aroma de trufa negra.

Pinchar para disfrutar del chuletón de buey gaditano