El Pilar de San Fernando cuenta con más de cien años de historia. Al principio, sólo hacía panecillos para otros establecimientos, y ahora cuenta con multitud de especialidades.

 

Los papeles atestiguan que en la panadería El Pilar está en el número 58 de la calle San Rafael desde 1906, pero los propietarios saben que hace más tiempo aún que Pilar Sánchez abrió un establecimiento que, en principio, sólo elaboraba panecillos con destino a las demás panaderías de la ciudad; por ese motivo, a Pilar le llamaban la Panecillera.

Ya pasaron los tiempos en los que el pan se amasaba en una gran artesa de madera a fuerza de pisotones. La artesa ha sido sustituida por modernas amasadoras de acero inoxidable, y los actuales dueños no son los descendientes de La Panecillera, sino de la familia que se hizo con la panadería a mediados del siglo pasado. Ahora la gerente es otra Pilar, Cordero de apellido. Los tiempos han cambiado pero, según explica, lo suyo sigue siendo la panadería artesanal: fermentaciones lentísimas de hasta 24 horas, masas madre, «harinas muy buenas, de espelta, de centeno, molidas a la piedra…» y cocción en horno de piedra.

Su pan más famoso el llamado catalán -la adaptación que del francés hicieron en esa comunidad-, aunque también tienen pan de candeal o masa dura, pan rústico, molletes, panecillos, pan de Viena, picos y preñaítos, así como algunas especialidades más modernas. Además, ofrecen roscos de cidras y bizcotelas y en Navidad y Semana Santa, los dulces propios de ambas época.

Recientemente, han conseguido una distinción en la Ruta del Buen Pan, una iniciativa que está organizada por la plataforma Panátics.

Dirección, teléfono y más de la panadería, aquí.

¿Quieres ver nuestra ruta del buen pan gaditana? El reportaje aquí.

Y más la Guía Gastronómica isleña, aquí. 

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