El Mercado de Abastos de Sanlúcar de Barrameda vuelve a casa tras dos meses cerrado, tres años y medio de rehabilitación y 13 años de debate sobre su futuro.

 

«Esto es como lo que decía -¿quien era? ¿Unamuno?-, lo de ‘como decíamos ayer'». Unamuno, citando a Fray Luis de León. Como decíamos ayer o, más bien, como vendíamos ayer. Tres años y medio más tarde, los placeros vuelven a dar vida al Mercado de Sanlúcar de Barrameda. Juan Carlos Yuste, de la charcutería Yuste, es el que se acuerda de la cita. Temía que tras el largo realojo en la carpa de la Calzada de la Duquesa y los dos meses de cierre, los clientes se hubieran olvidado de ellos, pero no ha sido así: desde el martes 12 de junio, fecha de apertura del mercado, los parroquianos han ido volviendo a hacer sus compras a los puestos de toda la vida. El sábado, aquello se llenó de gente de fuera. Así que en la charcutería prefieren pensar en el futuro que les aguarda en el renovado mercado y dejar atrás un pasado un tanto tumultuoso. En esta charcutería, curiosamente y dicho sea de paso, también tienen ginebra: la sanluqueña que elabora Roberto Yuste, sobrino de Juan Carlos y que también trabaja en el puesto (más información aquí).

Los comerciantes: la Charcutería Yuste.

Los comerciantes: la Charcutería Yuste, que ha visto cómo iban regresando sus clientes.

Ana María, vecina de la zona, es una de esas clientas que ha seguido a los placeros allá donde han ido: del mercado de siempre a la carpa, y de la carpa, a buscarse la vida donde podía para hacer las compras durante los dos meses sin plaza. El primer día de apertura ya volvió a a la plaza de toda la vida, y asegura que le gusta como ha quedado tras la rehabilitación. El edificio estuvo a un bigote de langostino de verse demolido, le faltó nada, pero finalmente no ocurrió. En realidad estuvo a dos bigotes, porque por poco no lo derriban dos veces. Hagamos historia rápida y a grandes pinceladas. El edificio es de mediados del siglo XVIII, aunque ha sufrido dos reformas: la primera convirtió la planta cuadrada original en rectangular gracias a unos jardines colindantes a finales del XIX, y la segunda aumentó alturas, techó por entero el recinto y creó las isletas de puestos del centro a mediados del pasado siglo. En 2005 se empezó a hablar sobre su futuro. La primera idea fue trasladar la actividad a otro lado y vender el edificio para su derribo, algo a lo que se negaron rotundamente los comerciantes. Después se eligió un proyecto de lo más moderno para reformarlo, que también implicaba la demolición de todo el conjunto, salvo la portada. Nuevas protestas, esta vez lideradas por asociaciones en defensa del patrimonio. Al final, lo único que quedo de es plan fue la idea de realojar a los comerciantes en la Calzada de la Duquesa mientras duraban las obras, que finalmente fueron de rehabilitación y comenzaron en 2014. Quien quiera leer una historia muy detallada del edificio hasta diciembre de 2009 puede hacerlo aquí, en la web del Aula Gerión.   

Una foto de langostinos de Sanlúcar siempre alegra la vista.

Una foto de langostinos de Sanlúcar siempre alegra la vista.

Las obras han tardado bastante más de lo previsto, justamente tres años y medio, y hubo dos meses de parón entre el cierre de la carpa y la apertura del renovado equipamiento. En el traslado no ha reinado precisamente la paz social, y las heridas provocadas por el run run del desacuerdo, del tiempo en barbecho y el desembolso en vitrinas y neveras para adaptarse al nuevo espacio aún escuecen. Están los que prefieren pensar en un futuro mejor y sin tanto sobresalto, como en la charcutería, y quienes ven allí menos gente comprando que en la Calzada. Carmen Pedrote, de la pescadería del mismo nombre, llegó al mercado entre noticias de una huelga de basuras que despertaba pavor entre los minoristas, en 2005. Después vino lo del derribo, después… así que entre una cosa y otra no hay día que no se haya arrepentido de abrir en la plaza. De todas maneras, indica, aún es pronto para evaluar el impacto de la vuelta a casa.

Juan, de Hermanos Brioso

Juan, de Hermanos Brioso

Los Hermanos Brioso son los únicos que tienen el distintivo de Langostino de Sanlúcar, según remarca Juan Brioso a pié de puesto. Cree que allí se vende más o menos como en la Calzada, aunque le cuesta recuperarse; tiene claro cuál es el próximo objetivo que debería marcarse el municipio para garantizar la actividad de la nueva plaza y también del comercio del centro de la ciudad: habilitar un aparcamiento cerca. Aunque no parece tener mucha esperanzas de que lo vayan a hacer, la verdad.

Ambiente a media mañana en la calle Trascuesta.

Ambiente a media mañana en la calle Trascuesta.

El martes es el día más de mercado por aquello de que los lunes no hay pescado. Y en esta plaza hay mucho pescado y marisco: más de la mitad de los puestos lo despachan. Son sobre las once y media de la mañana, y en la calle Trascuesta hay un barullo espectacular. Dice Brioso que el de Sanlúcar es de los mercados que más venden de Andalucía, y tiene clientes habituales más allá los límites del municipio. El trajín es tremendo. En la pescadería Hermanos Pájaro intentan entenderse por señas con dos extranjeros para saber cómo quieren que le corte un pescado; parece que la reapertura ha atraído a más turistas a las instalaciones, alucinados por el espectáculo del género que se exhibe en los puestos.

En Hermanos Pájaro entenderse por señas con una pareja de turistas 'extranjerohablantes'

En Hermanos Pájaro entenderse por señas con una pareja de turistas ‘extranjerohablantes’

Entre el barullo de la gente, hay quien parece estar votando en el espacio que debería ocupar la cafetería. Allí han puesto una urna, pero no para elegir a nadie, sin para optar al sorteo de tres cestas de productos por comprar en el mercado desde su apertura hasta el 23 de junio.

La gente deposita su papeleta en la urna para participar en un sorteo.

La gente deposita su papeleta en la urna para participar en un sorteo.

La rehabilitación del mercado ha supuesto una inversión del 6,5 millones de euros. Cuenta con 24 puestos de pescadería, 12 de carnicería, 10 de frutería, tres de congelados, uno de especias, uno de aceitunas y otro de venta de bolsas para los placeros. Sólo hay vacante un puesto: el número 30.

Horario y más datos sobre el mercado, aquí.