Un singular restaurante de Jimena está situado en la antigua estación de San Pablo de Buceite.

 

“Próxima parada: San Pablo de Buceite. Alcachofas confitadas con jamón y perejil“. Esto es lo que debería sonar en la megafonía de los trenes de Renfe que cubren la línea Algeciras-Bobadilla. Y es que la estación, antiguamente abandonada, es un restaurante que incluso ha llamado la atención del periódico The Guardian.

Nieves Domínguez es la ‘jefa de estación’ del que seguramente es el edificio más antiguo de esta Entidad Local Autónoma de Jimena de la Frontera. Situado a unos ocho o diez minutos andando desde el núcleo urbano, el inmueble es de 1892, de cuando los ingleses decidieron pagar infraestructuras ferroviarias españolas con la esperanza de que llegaran a su colonia, a Gibraltar. Acabó haciéndola, concretamente, The Algeciras Railway Company de Alexander Henderson.

La terraza, en la antigua estación.

La terraza, en el antiguo andén.

Cuando hace treinta años se decidió darle un uso a la estación, aquello estaba saqueado por los amantes de trenes y estaciones. De las piezas más codiciadas, como el reloj, no había ni rastro. Otras cosas -carteles, por ejemplo- aparecieron por los alrededores. Nieves recuperó lo que pudo, y abrió su cafetería intentando respetar en todo lo posible el antiguo edificio y rescatando del olvido piezas y fotos antiguas. Quince años más tarde, el café se convertía en un singular restaurante con la terraza en pleno andén.

La línea ferroviaria sigue en uso, y la parada también, aunque es facultativa (hay que solicitarla). Las dos paradas son de ida y de vuelta desde Algeciras y desde Ronda. El tren pasa por delante de la terraza situada en el andén. La estampa es singular, pero no única: hay más estaciones reconvertidas. Lo que pasa es que esta es de las diez mejores, al menos a juicio de The Guardian. En 2015, el rotativo inglés lo clasificó como el octavo mejor restaurante ferroviario de toda Europa. Tiene “reputación de comida original a precios razonables”, indican, e invitan a probar “uno de sus platos especiales de champiñones, croquetas rellenas de jamón o espinacas”. Esta mención ha hecho que el establecimiento se dé a conocer en el extranjero, y hasta reservas reciben desde Nueva York.

Detalle del interior.

Detalle del interior.

En lo gastronómico, se proponen ofrecer producto de kilómetro cero: frutas y verduras de la zona, carne de caza en temporada… Así, en su  época tienen, por ejemplo, lomo de ciervo con frutos rojos. También cocinan pescados de la Bahía de Algeciras, y entre sus especialidades están unas alcachofas confitadas hechas por ellos mismos con jamón y perejil, con una versión vegetariana. A lo largo del menú tienen opciones para veganos y también para celíacos. En postres han introducido la tradición árabe con un crujiente de leche con helado de vainilla.

El establecimiento acoge también actos culturales, como música en directo, teatro o presentaciones de libros, y actualmente está creando una pequeña tienda de artesanía y comercio justo llamada El Taller de Mr. Henderson.

La propietaria, Nieves Domínguez.

La propietaria, Nieves Domínguez.

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