Los hermanos Sánchez García, que también gestionan el bar Los Estribos, se hacen con la gerencia. Mantendrán la estética del establecimiento, aunque han cambiado la carta. Tienen desayunos con rebanás de pan cateto de Arcos, pescado frito y una parrilla con carnes ibéricas

 

El bar se fundó en el año 1886 y mantiene su encanto: Azulejos de colores en las paredes, un vistoso botellero de madera que corona la barra, también de este material enriquecido con unos posa brazos, columnas de hierro forjado o una bonita luz que entra desde un patio interior. Todavía conserva algunas parras de decoración que hacen honor a su nombre.

Alberto Sánchez García tiene 28 años y su hermano Alejandro 36. Alberto recuerda que con 17 años estuvo trabajando en el establecimiento a las órdenes de su hermano, Alejandro, que entonces era el encargado. Luego emprendieron aventura hostelera propia «pero siempre nos había apetecido volver a este sitio al que le tenemos mucho cariño. Nos surgió la oportunidad de hacernos con la finca y lo hemos hecho».

El curioso botellero situado en la barra. Foto: Cosasdecome

Desde el pasado 22 de noviembre gestionan el establecimiento que estuvo dos semanas cerrado, lo justo para adecentar las instalaciones y volverlo a abrir. «Nuestra intención es mantenerlo como está porque aquí hay mucha historia» señala Alberto. Nuestra idea es que cuando pasen las fiestas navideñas acometeremos algunas mejoras, pero manteniendo la esencia.

El local tiene dos salones, ambos bastante amplios. En el primero está la barra y a su alrrededor mesas bajas con sillas de madera. En las paredes fotos antiguas, otro espectacular botellero con forma de arbol y un antiguo mueble para colgar los abrigos. Luego hay un segundo salón, con las paredes de piedra vista, preparado para grupos y celebraciones. En total unas 250 plazas.

El comedor interior. Foto: Cosasdecome

En el primer salón,  a la vista del público, también hay una parrilla alimentada con carbón y donde asarán carne ibérica, uno de los atractivos que quiere tener el sitio.

Otra de las cosas que quieren cuidar son los desayunos. Están trayendo pan cateto de la panadería Marquez de Arcos, que sirven en rebanadas.  También hay molletes y jamón para ponerle o distintos tipos de mantecas.

Luego al mediodía y para la noche la carta tiene un amplio apartado dedicado al pescado frito, una materia que ya dominan ya que en este apartado se basa la oferta que tienen en Los Estribos. Les surte la pescadería Nazaret y el género viene desde Sanlúcar. Hay chocos, cazón en adobo, chipirones, salmonetes, pijotas o boquerones. Todo lo tienen a 6 euros la media ración o a 9 la ración entera.

En el local no hay tapas. Todo se sirve por medias y por raciones. Ofrecen una parrillada de cerdo ibérico para dos personas por 16 euros y tienen también pinchitos  morunos y algunos aliños al igual que un apartado especial para niños con pollo empanado con patatas a 6 euros.

Vista exterior del restaurante. Foto: Cosasdecome

También aprovecharán el salón para celebraciones. En total el establecimiento tiene capacidad para unas 250 personas.

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