La organizadora de bodas Alicia Pérez de Love Wedding Planners nos da las claves de un buen convite y las tendencias actuales de los catering en un encuentro en directo a través de Instagram con Cosas de Comé

 

No hay fiesta sin un buen banquete. Las bodas nunca han tenido fama de ser los mejores eventos para comer aunque los tiempos han cambiado, las exigencias de los novios  y los invitados son cada vez más altas y los catering han sabido adaptarse. Así lo cuenta Alicia Pérez Fopiani, gerente de Love Wedding Planner, que desde 2012 se dedica a la organización de bodas, en un encuentro en directo a través del Instagram con Cosas de Comé.

De los menús más sencillos y fiestas con poca decoración hemos pasado a grandes banquetes con decenas de opciones en comida y organización. Hoy son eventos “con mucho contenido” como los define Alicia, donde los tiempos y que la pareja se sienta especial son algunos de los elementos más importantes que debe manejar un catering, junto a la comida.

Según su experiencia, sí es posible comer bien en una boda, siempre apostando por equipos que sepan trabajar, y que se haga la elección correcta. Elegir un “menú extraño que no contente a todos” puede ser un error si el objetivo es que todos los invitados disfruten de la comida: “Siempre va a primar lo que la pareja quiera, pero a veces es mejor optar por opciones más clásicas”.

El aperitivo gana importancia con clásicos como el queso, como estos servidos por el catering Primitivo. Foto cedida.

Lo catering y espacios de la provincia se han ido profesionalizando cada vez más, cuenta la organizadora de bodas. Se han sabido adaptar a los cambios del sector, a competir con empresas de otras provincias. Cada año renuevan sus menús y trabajan para adaptarse a las diferentes necesidades y peticiones, con equipos formados que conocen muy bien el producto que  manejan. “La implicación de las parejas ha crecido, porque es una gran inversión económica y emocional, donde la mayor parte del peso recae en la comida”.

Aunque las opciones para un menú son casi infinitas, hay clásicos que no desaparecen, como es el caso del jamón: siempre triunfa y nunca sobra. Lo más elegido es un cortador que vaya preparando los platos a buen ritmo para evitar colas y dar dinamismo al convite. En los últimos años las mesas o puestos de quesos han ganado protagonismo, tanto de quesos de la Sierra de Cádiz, como de otros orígenes. Estos se acompañan de mieles, mermeladas, regañás… que pueden configurar sin problema una mesa 100% hecha en Cádiz, fruto de una “gastronomía muy rica”, como apunta Alicia.

Estos productos forman parte del aperitivo, un momento que ha pasado a convertirse en la parte más importante del banquete e incluso, algunas parejas se decantan porque toda la comida se sirva a modo de cóctel. Pueden incluir puestos de comida temática que funciona como buffet libre o atendidos por el personal son una opción muy elegida, le dan menos formalidad, algo que es tendencia. Los hay de atún de almadraba, frituras, guisos, sushi… A veces sirven como apoyo al servicio de aperitivos en bandeja por parte de los camareros. Charlar, comer, oír música en directo, hacen de este primer encuentro uno de los más cuidados por los organizadores y las parejas.

A pesar de la variedad, las opciones más clásicas y el producto de cercanía son las más seguras. Foto del catering Momento Andaluz

 

Independientemente del formato de la boda, la calidad del producto siempre está en el centro. “Para los catering cada boda es un escaparate”, explica Alicia. El público en general tiene cada vez más conocimiento, reconoce la calidad y en muchos casos eligen el producto local como ternera retinta, el atún e incluso los vinos de la zona. Esa exigencia hace que los catering respondan a demandas de productos que a veces no forman parte de su oferta habitual. Aunque algunos “son más flexibles que otros”, trabajan por adaptarse, con el coste extra que pueda acarrear.

Los vinos de Cádiz también están integrados en los menús. En el caso de los jereces, antes tenían que pedirse específicamente, pero ahora los servicios de comida para banquetes los tienen integrados en sus menús. La figura del venenciador, aunque está en desuso, tiene aún su hueco, especialmente en parejas de fuera.

Porque Cádiz también se ha convertido en destino nupcial, además de vacacional. Cuenta Alicia que tiene clientes que quieren celebrar su boda en la provincia “a la gaditana”, atraídos por su gastronomía. La gerente de Love Wedding Planner recuerda a una pareja asturiana que descubrió mucha de la cocina tradicional de la zona en la prueba del menú.

Los guisos son una parcela esencial de la cocina gaditana: papas con chocos, sopa de tomate, ajo caliente… son recetas que siguen formando parte de los menús, entre baos y tatakis en algunos casos. Se sirven a modo de aperitivo en muchas ocasiones, en pequeñas cazuelas y son la prueba definitiva de que todos los catering mantienen las raíces de la cocina tradicional.

La decoración es otro de los factores a tener en cuenta a la hora de elegir un servicio de catering o espacio. Foto cedida.

Los arroces son otro clásico pero también una opción arriesgada según la experiencia de Alicia: “Necesitan de mucha coordinación en el evento porque es el tipo de plato que se hace al momento y no puede haber retrasos”. Ahí los organizadores demuestran su habilidad con los tiempos, el secreto para que una boda salga bien.

Los postres están de moda también en las bodas. Lo de cortar una tarta y repartirla por porciones, ya no se lleva: “No es estético ni se reparte bien”. Lo habitual es cortar una tarta testimonial y servir el postre, sea una tarta o no, emplatada en cocina. Los buffet también son una opción en la parte dulce del convite.

Toda esta comida es catada por los novios y algunos acompañantes en la prueba de menú. Explica Alicia que uno de los miedos más grandes de las parejas es que lo que ellos prueban para unas seis personas no sea igual cuando se haga para 200, pero su experiencia cuenta que “la mayoría de las veces, superan las expectativas”.

Los organizadores de boda como Alicia son esenciales para coordinar los tiempos, también en el convite. Foto cedida.

¿Y durante la fiesta? Las recenas se han convertido en el tentempié necesario para recuperarse del baile y la barra libre. Algunos catering ofrecen un reconfortante caldo de puchero, o churros con chocolate. Son los montaditos, las mini hamburguesas, perritos calientes, pizzas, los bocados más habituales para este momento, el más esperado por muchos.

Es bien sabido que la inversión de una boda es grande. Por eso, a la pregunta de cuánto cuesta por comensal una boda, la organizadora es clara: no baja de 100 euros por persona. Ahora los invitados optan por regalar el importe del cubierto, para amortiguar el gasto que supone una boda.

Precisamente por ese gasto, hay que saber elegir bien. El consejo de Alicia de Love Wedding Planner es que hay que tener en cuenta que hoy “un catering o un espacio no es solo la comida”, sino el trato con los novios, que sepan adaptarse a lo que buscan o una decoración que se diferencia de las demás. Recuerda que el trabajo de organizadora de bodas, que se consideró en un principio una moda pasajera, se ha asentado como una necesidad que supone una garantía de que todo sea perfecto.

¿Quieres ver la entrevista en video realizada por la periodista Carmen Ibáñez a Alicia Pérez? pincha aquí.

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