El establecimiento mantiene su apuesta por los vinos del marco, con una espectacular carta de jereces por copas, que se acompañan de tapas frías y mucho ambiente

 

«Abrimos a las doce y a las doce y cinco esto ya está lleno. Nos encanta que en la barra convivan los locales, que quieren disfrutar de la copita aliñada con charla, con la gente que viene de fuera y que busca en nosotros el auténtico Jerez».

El Tabanco Plateros sigue llamándose así a pesar de que ya no está en la plaza de Plateros, donde empezó. Ahora ocupan una esquina entre la calle Algarve y Conde Cañete donde se trasladaron en 2016, pero siguen manteniendo los mismos barriles de vino de la Cooperativa que presiden la estancia. Siguen poniendo también los jereces en catavino, en el antiguo para los puristas y en el más estilizado que promueve el consejo, para los sibaritas. Eso sí, su oferta de jereces ha subido de forma exponencial. «Al principio solo teníamos los vinos de la cooperativa y ahora tenemos etiquetas de casi todas las bodegas de Jerez» señala Luz Saldaña cotabanquera  en unión de su socio Jaime Jiménez.

Empezaron un 25 de junio de 2011 (ver aquí reportaje). Fue una aventura en todos los sentidos porque no tenían experiencia directa como hosteleros, aunque Luz si gestionaba ya, en colaboración con Jaime, una asesoría laboral que tenía y tiene como clientes a varias empresas del sector. Luz tenía 33 años y Jaime 43. Quince años después, siguen al pie del cañón y el sitio continúa llenándose a diario: «porque creo que hemos mantenido la esencia. Seguimos siendo un tabanco puro, con barriles de vino, mucho copeo, aunque también tenemos cerveza y luego un tapeo de platos fríos pero con todo muy cuidado, que es lo que hace repetir a la gente».

Luz y Jaime en su primer tabanco en una foto captada en 2011 poco después de su inauguración. Foto: Cosasdecome.

El sitio tiene encanto. Hay barra de madera, objetos antiguos decorando la estancia, mucho laterío que también decora y los barriles de vino como seña de identidad. Solo hay mesas altas y banquetas y más banquetas en el exterior. Aquí no se reserva y si en muchos establecimientos se prohíbe el cante aquí se «ruega el charloteo», que es una de las esencias de estos establecimientos. De comer quesos de la Sierra de Cádiz, conservas de Portugal y Barbate, la mojama y las chacinas de Camarena, una fábrica situada en la pedanía de La Barca. Los fines de semana hay tortilla de patatas y para el que quiera algo caliente le abren un par de conservas de guisos «que están muy ricos» señala Saldaña. Confeccionan unas especies de catas con tablas con varios vinos y productos para acompañar, en una forma divertida de divulgar los productos de la zona.

Foto: Cedida por el Tabanco Plateros

No habrá grandes fastos. El acto central del aniversario tendrá lugar ese mismo día 25. La recaudación integra de la jornada irá a parar a dos obras sociales: Aspanidos y la fundación Madre Coraje. «Queremos celebrar la efemérides compartiendo» señala Saldaña. Además están celebrando catas, para lo que cuentan con un salón en la primera planta del establecimiento, coordinado por José Luis Baños, todo un experto en jereces y también alguna actuación flamenca para los clientes. El pasado miércoles hicieron también un brindis muy especial en el que participaron más de un centenar de clientes.

Así fue el brindis con los clientes para celebrar el 15 aniversario: Foto: Cedida por el establecimiento.

Luz y Jaime están muy satisfechos con la evolución de los tabancos en esta década y media. En la actualidad hay incluso una ruta de estos establecimientos en la ciudad y hay más de una decena de locales que se apellidan con este nombre, aunque no todos cumplen con las características de este tipo de espacios concebidos para disfrutar el vino de forma informal, en pocas palabras serían la versión jerezana de las tabernas.

Cuando abrieron apenas quedaban en la ciudad unos pocos establecimientos: San Pablo, El Pasaje, ambos con una historia casi centenaria, la taberna La Sureña y una singular tienda de vinos, la vinoteca jerezana, que existe en la calle Arcos. Jaime y Luz consiguieron, sin embargo, un hito novedoso, atraer hasta su pequeño establecimiento a jóvenes y que estos, además, bebieran vino de la zona, una práctica que entonces estaba denostada. El éxito de Plateros llevó a la apertura de más establecimientos y en la actualidad, el tabanco, la taberna al estilo de Jerez, se ha extendido por Andalucía e incluso llega a ciudades como Madrid.

Los tabancos son un tipo de establecimiento que puede tener unos pocos siglos. Según el historiador y viticultor Pepe Cabral surgieron de la unión de dos palabras y su nombre es la fusión de dos palabras: las tabernas, donde se vendían diversos productos cuya producción controlaba el Estado, como el aceite o los vinos y los estancos de tabaco, un nuevo producto que llegó de América y que comenzó a introducirse precisamente por la provincia donde se realizaba el comercio con esta zona.

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