Pa’quí o Pa’lleva ofrece una selección de productos escogidos, elaborados en unas freidoras especiales y en medio de un decorado de lo más gaditano. La Plaza acoge la apertura de un nuevo puesto con cerca de 40 referencias de la bodega jerezana que se pueden probar allí.

 

Nuevas aperturas en la capital gaditana con un elemento en común: son establecimientos que han apostado por dar un «valor añadido» que llame la atención de gaditanos y visitantes.

La primera apertura se ha producido en el número 6 de la calle San Francisco. Se trata de un establecimiento tan curioso que desde que abrieron sus puertas, la gente que entra no resiste la tentación de hacerse alguna foto de recuerdo.

La decoración permite comer en la balaustrada de la playa de La Caleta.

Se llama Pa’quí o Pa’lleva, y es, como su propio nombre indica, un establecimiento de productos para llevar o para consumir allí mismo. La idea es de la empresaria Ana Prieto, que ha contado con otros dos socios para poner en marcha el nuevo negocio. Esta gaditana, enamorada de su ciudad, quería realizar un proyecto que fuera un auténtico homenaje a la capital gaditana, que ofreciera productos de calidad y que tuviera un toque innovador. Que permitiera descubrir Cádiz con los cinco sentidos, como reza el lema del establecimiento. La también gerente de Hosman de maquinaria para la hostelería quiso emplear en el nuevo negocio unas freidoras de las que habla con entusiasmo y que distribuye en exclusiva: sin humos, sin olores, y con un 36% menos de grasa.

Lo primero que llama la atención es la decoración del local. Los monumentos gaditanos sobresalen de las paredes, formando barras donde se puede comer. Así, se pueden tomar unas croquetas sobre las almenas de las Puertas de Tierra, o unos chicharrones en la balaustrada de la playa de La Caleta. Para elaborar la decoración, donde no falta ni una escaragüita (garita), han recurrido a ArteVida, Factory, una empresa que ha conseguido durante los dos últimos años el premio a la Mejor Puesta en Escena durante el Concurso de Agrupaciones del Carnaval. Para que no falta detalle, el uniforme del personal es una especie de versión del traje de piconera.

El lateral dedicado al Gran Teatro Falla.

Otro detalle que ha cuidado mucho el nuevo establecimiento son los recipientes de la comida, que permiten servirse cómodamente incluso cuando se anda por la calle y que además son biodegradables. Así, hay un envase parecido al de las palomitas que lleva adosado por dentro el vaso y, en un lateral, las servilletas.

Explica la empresaria que la búsqueda de los productos gourmet que han de llenar esos recipientes ha llevado meses, y que no ha finalizado: están por poner productos veganos y para celíacos, y la primera carta está en revisión. Prieto pone como ejemplo las croquetas de carabinero, que elabora artesanalmente una empresa del Pais Vasco, o los calamares para los bocadillos o las gambas de cristal sumistrados por Caromar de Chipiona.

Los detalles gaditanos, también en los baños.

La carta empieza con menús con nombres gaditanoas (Caleta, Playa Victoria…) con un producto, patatas, bebidas y una salsa, a precios que van desde los 4 a 6,5 euros. Los productos pueden ser croquetas de ortiguillas, de chipirones en su tinta, de chuletón, de pulpo, de atún encebollado, de gambas al ajillo, de carabinero, de chistorras o de gulas; también hay colas de gambón, buñuelos de marisco, pollos kentucky, tempura de verdura, crepes de puerro y gambas y bocadillos de calamares.

Después hay pequeñas pizzas o pizzellas, perritos calientes, conos (cartuchitos) con patatas teja, gambas cristal, croquitos (una especie de mini croquetas) de jamón y chicharrones, y de postre, caprichos de chocolate o de crema catalana, churros con chocolate y helados de yogurt. Todos productos también se pueden pedir sin necesidad de que formen parte de un menú. Dirección, teléfono y más datos del local, aquí.

Una vinoteca en el Mercado

Lustau

El nuevo establecimiento contará con 38 referencias de Lustau.

La segunda apertura, prevista para el sábado 19 de octubre, es una enoteca ubicada en el puesto número 6 del Mercado de Abastos de Cádiz. Se trata de una enoteca especializada en vinos de Jerez y, concretamente, en los de la bodega Lustau. Se llama Sherry Wines Shop by Lustau y es una iniciativa de los socios Ignacio Soto y Agustín Bonilla Bernal.

Agustín ha tenido ya experiencia en la hostelería -un tabanco en Sevilla- mientras que Ignacio se dedica a la consultoría de negocios. Decidieron montar algo entre los dos y, tras darle «muchas vueltas» apostaron por un tabanco 3.0, como lo denomina Ignacio. Un lugar donde puedes probar la mayoría de los vinos a la venta, llevarte una botella y que también cuenta con venta a través de internet.

Escogieron el Rincón Gastronómico del Mercado, un punto incluido en la ruta de cruceristas y de visita obligada en la ciudad, para establecer el nuevo negocio. Y después contactaron con las bodegas de Jerez y decantarse por una de la que ambos ya estaban «enamorados»: Lustau. 38 referencias de esta casa se pueden probar en el nuevo puesto de La Plaza, muchas de ellas por copa. Los clientes también pueden pedir que le abran una botella, o llevarse a casa la que quieran. La parte online llegará posteriormente.

Más información sobre el Mercado de Abastos de Cádiz, aquí.