Be Guiri estrena un calendario que dedica cada mes a un plato y que viene con sorpresas, que van llegando al correo electrónico de los clientes a medida que caen las hojas de este almanaque.

 

Una caballa tal y como vino al mundo -algo más tostadita, en todo caso- sobre una cama de piriñaca. Esta es la peculiar chica de agosto de un calendario que convierte a los platos más gaditanos en las estrellas de cada mes.

La iniciativa es de la empresa especializada en souvenirs de diseño Be Guiri. No es la primera vez que editan un calendario, pero sí la primera en que el protagonismo absoluto lo tiene la comida, desde los garbanzos con langostinos al pan de Cádiz, pasando por las tagarninas esparragás. La ilustración de cada plato, realizada con el estilo peculiar de la marca, figura en su respectivo mes.

Pero la novedad de este calendario, además de la temática, es que irá acompañado de una sorpresa. Cuando se adquiere (puntos de venta aquí. Su precio es de 16,50 y su tamaño, de 26×34 centímetros) se proporciona un correo electrónico al que escribir para recibir una sorpresa diferente cada mes: pueden ser recetas, recomendaciones… Para realizar estas sorpresas, Be Guiri cuenta con la colaboración de Cosas de Comé.

 

Be Guiri es una iniciativa de Seila Málaga y Lea Korhonen, nacida hace dos años y medio. Definen el concepto que anima a esta empresa como “una actitud”, “ganas de descubrir, aprender, probar, y disfrutar como te pida el cuerpo, es ponerte unas cangrejeras con calcetines si así estás cómodo”.

Con un estilo reconocible, realizan ilustraciones que se adaptan a diferentes productos, para ofrecer un recuerdo de calidad. Es algo diferente a lo que hay en el mercado del souvenir en Cádiz, que del producto más estandarizado pasaba directamente a la artesanía. Empezaron con la colección Rincones de Cádiz, una serie de artículos con ilustraciones de la capital gaditana, y siguieron con Cadizterapia, una serie que intenta transmitir las sensaciones de la provincia sin centrarlos en ninguna localidad en particular. Aquí, dentro de esta metáfora visual de pequeños placeres gaditanos (tomarse una tapita, tumbarse en la playa o contemplar los pueblos blancos) ya hay guiños a la gastronomía: un quesito, unos atunes…). Uno de los productos más curiosos de esta serie es un sobre para curar la añoranza de Cádiz que incluye una receta ilustrada de las papas aliñás. Y es que la provincia, según explican, tiene una característica “casi terapéutica”.

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