El sitio, regentado por Fernando Hermoso, la cuarta generación de los «Bigote» y Agustín Bernal, mantendrá los clásicos de la zona pero también apuesta por las brasas para tratar pescados y mariscos e introduce chispazos de cocina fusión
Una gran vitrina incrustada en la fachada de Coto muestra la pesca del día. Hay pez limón, rodaballos, lubinas y una bandeja de langostinos de Sanlúcar más brillantes que el escaparate de una joyería. Tras la barra, donde lucen también unas papas aliñás con su poquito de Perejil por lo alto, hay un barril de manzanilla La Caridad de Barbadillo…Sanlúcar por to los costaos. Pero cuando se lee la carta del establecimiento ves que hay algo más, que el nuevo restaurante que abrió sus puertas el jueves dos de julio de 2026 ofrece algo más.
Las mesas están vestidas de manteles de hilo blanco, tanto en la terraza, acristalada con mamparas movibles que permiten aclimatarse al clima como en la primera planta donde hay unos grandes ventanales que permiten ver el río Guadalquivir y el coto, al que hace referencia el nombre del establecimiento.

Vista del comedor de la primera planta. Foto: Cosasdecome.

Vistas desde el comedor interior. Foto: Cosasdecome.

La terrraza tiene unas magnificas vistas sobre la playa. Foto: Cosasdecome.
El trabajo de decoración es de Alfada Estudio de Sevilla y la dirección de la obra ha estado a cargo de Ahumada Construcciones de Sanlúcar de Barrameda. Fernando Hermoso, 26 años y cuarta generación de «Los Bigote» en la hostelería sanluqueña señala que tanto él como Agustín Bernal, su socio a la hora de poner en marcha el nuevo restaurante, «optamos por una decoración muy discreta, en la que los protagonistas fueran el magnífico paisaje que se ve desde el establecimiento y lo que se sirve en los platos». Todo está cuidado, los platos llevan serigrafiado el nombre del restaurante y las copas son de esas que te pides vino por tal de utilizarlas.
En la planta baja hay una pequeña barra con una especie de contrabarra al lado recubierta con vistosos azulejos verde mar en calma. Por el momento sirve para atender a los clientes que esperan mesa. «Tan solo ponemos alguna tapa fría, pero nada más, porque estamos empezando y vamos a comenzar por el restaurante» señala Fernando Hermoso.
El establecimiento se divide en dos plantas. Abajo está la terraza y en la primera planta el comedor con vistas. En los dos reina la misma carta en la que el lado marinero tiene un protagonismo superlativo. «Le queremos dar también importancia al fuera de carta porque al ser una cocina basada en el mar la oferta cambia a diario» destacan.
En este video Fernando Hermoso explica el proyecto y también cuenta quién es:
No faltan los clásicos. Hay marisco (langostino, gamba blanca, gamba roja, carabinero o cigalas), pescado frito (boquerones, chocos o puntillitas) o guisos marineros como los garbanzos con langostinos y chocos, el atún con tomate o un arroz meloso marinero, pero la oferta gastronómica de Coto va un paso más allá (pinchar aquí para ver la carta completa).
Uno de las cuestiones llamativas es la apuesta por la brasa. Así, los langostinos se pueden tomar pasados por ellas, en vez de cocidos o también salteados al ajillo con huevos fritos y patatas, una fórmula que ofrecen también para otros mariscos, como los caraniberos o las cigalas.

Fernando Hermoso con una fuente de langostinos. Foto: Cosasdecome.
Otra de las apuestas son los pescados de roca que se sirven también hechos a la brasa y a los que se pueden añadir salsas como el pil pil o la bilbaína y también hay arroces secos, una fórmula poco habitual en Sanlúcar, donde suelen encontrarse melosos y, sobre todo, caldosos.
Pero lo más novedoso que ofrecerá Coto en la zona es su apuesta por la cocina fusión, con ciertos guiños de alta cocina. Fenando Hermoso destaca que «las presentaciones están muy cuidadas, eso lo queremos cuidar mucho, a la vez que la bodega, que está también muy pensada», resalta.

El erizo. Foto: Cedida.
Entre los aperitivos se ofrecen unos daditos de atún rojo marinados y acompañados de perlas de tapioca, un carpaccio de gamba roja, emulsión de cítricos, caviar de yuzu y salicornia o un erizo gratinado con stracciatella de
burrata y trufa. Las croquetas, de gamba roja, van acompañadas con un tartar del mismo marisco y no faltan tampoco unas ostras que se ofrecen con trufa y Palo Cortao.
No faltan tampoco los langostinos chiuatos fritos o unos lomos de rodaballo al pil pil acompañados con espárragos trigueros, además de un galete de atún rojo al vino tinto.
Hermoso, que se ha encargado del diseño de la carta, a pesar de su juventud, es casi un veterano. Empezó con 12 años fregando platos en Casa Bigote, el restaurante que regentan su padre, Fernando y su tío César, que es su gran profesor, «junto a mi abuelo, que me ha enseñado también mucho». El cocinero conoce a la perfección el catálogo de guisos marineros del restaurante de la familia, uno de los más prestigiosos de Andalucía en el tratamiento de pescados y mariscos, o ha aprendido como conseguir los puntos de cocción del marisco o el secreto para que los pescados queden jugosos tras pasar por el fuego.

Platos marineros de Coto. Foto: Cedida.
«Tengo grabado en la cabeza el arroz marinero de los sábados de mi abuelo Fernando o el atún al amontillado de mi tio César. Mi padre me ha dado muchos consejos para poner en marcha este nuevo negocio y conoce a la perfección como se trata a un cliente». De hecho la intención del más joven de los Hermoso es alternar su trabajo en el restaurante de la familia con el nuevo establecimiento.
Hermoso señala que «mis dos pasiones son la cocina y también la gestión de los negocios. Son dos cosas que me encantan y por eso nos hemos metido en esto Agustín y yo».
Horarios, localización, teléfono y más datos de Coto, aquí.
Aquí más datos sobre el origen del proyecto.
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Así se cuecen los langostinos en Casa Bigote: