Te contamos cómo vive y, lo que es más importante, cómo se prepara, se cocina y dónde comerlo.
Se llama Citharus linguatula y, como suele suceder con los pescados, tiene más nombres que los miembros de la casa real: Tapaculos o japonesas son los más frecuentes por aquí, pero en Cataluña le dicen rémola y en Galicia, Rascón bicudo, y tiene como nombre oficial solleta. Al pez le da igual por qué nombre le llames, porque no va a responder de todas las maneras. Y es que es un animalito más bien tímido, que vive intentando pasar desapercibido en los fondos de blandos de fango y arena cercanos al litoral.

Tapaculos recién llegados a la lonja de Sanlúcar. Foto de La Espuela II.
El tapaculos es un pez plano, como la acedía o el lenguado. Y, como estos, tiene sus dos ojos situados en el mismo lado: las larvas nacen con un ojo a cada lado y, cuando alcanzan entre ocho y diez milímetros de longitud, el derecho se desplaza hacia el lado izquierdo.
Suele medir entre 6 y 20 centímetros, aunque se han medido ejemplares de hasta 34. Por el lado ocular es de color ocre, con una mancha negruzca al final de las aletas dorsal y anal. Además, puede tener pequeñas manchas oscuras a lo largo de los márgenes dorsal y ventral. Las escamas de este lado son grandes y bien visibles. La parte ciega es blanquecina .
Esta especie se alimenta de pequeños crustáceos, poliquetos y moluscos, y se reproduce de agosto a octubre.
El tapaculo es común en el Atlántico oriental y está presente en toda la costa andaluza, aunque sus capturas son mayores en el litoral suratlántico. Es una especie común en arrastre de fondo, aunque también puede capturarse con trasmallo. Su carne es de buena calidad y suele comercializar fresca en las zonas donde desembarca. En la provincia de Cádiz, a lo largo de 2024, se capturaron 98.260,93 kilos de este pescado, que alcanzaron un valor de 577.110 euros, según los datos del Sistema de Información Andaluz de Producción Pesquera (IDAPES).
El tapaculos en casa
Una vez que nos hemos hecho con este pescado, debemos conservarlo en el estante más bajo del frigorífico y consumirlo en los dos días siguientes; como muchísimo, al tercero. También se puede congelar. Antes de consumirlo hay que cocinarlo completamente, y lo más común es prepararlo frito.
José María Sánchez Cordero, de la Pescadería Beli de Los Bermejales, en Sevilla, explica que se trata de un pescado «para freír, blanco, jugoso y muy rico. A mí me gusta más que las acedías». Limpiarlo es fácil: se separan las agallas y se tira de las tripas para separarlas. Lo puedes ver en el video, a continuación.
A la hora de cocinar hay que tener en cuenta que, como suele ser habitual en la fritura de pescado, el aceite tiene que estar bien caliente: a unos 180 ó 190 grados. Lo más común es usar la harina de trigo para rebozar, y el aceite a emplear puede ser tanto de girasol como de oliva.
El tapaculos en la calle
Aquí puedes ver algunos sitios donde probar buenas versiones del tapaculo:
Los tapaculos fritos en La Espuela II de Sanlúcar
Los tapaculos fritos del bar El Reencuentro
La pescadopedia
¿Quieres saber más sobre los pescados que puedes probar en la provincia de Cádiz? Pues echa un vistazo a la Pescadopedia: