El que fuera trabajador en la Venta Estebana durante más de veinte años ha decidido mantener el horario tempranero del establecimiento y basa su oferta en tostas tanto para desayunos como para almuerzos.

 

La Venta El Canario ha reabierto en Conil bajo la gestión de Pedro Pantoja Lozano, un experimentado cocinero formado en la Escuela de Hostelería de Cádiz y que ha trabajado más de veinte años en otra venta de la localidad, Estebana (aquí, un reportaje sobre la venta en la que se explica su labor allí). 

Pero llegó el momento de emprender por cuenta propia, y esta venta, situada entre Conil y El Colorao, estaba disponible. Así, que antes de que la oportunidad de El Canario «saliera volando», como le advertía un amigo, lo cogió. Le hizo una puesta a punto y reabrió en mayo de 2024. Ahora acaba de realizar una ampliación para mejorar el espacio, aunque se conservan algunos detalles que dan fe de la historia de una venta que tendrá, calcula, entre setenta y cien años. Así, ahí siguen los cuadros de Camarón de la Isla, que acudía a esta venta conileña.

Pantoja explica que está «orgulloso» de estar al frente de una venta con tanta historia. El establecimiento cuenta con terraza, comedor y barra, y los clientes se pueden acomodar tanto en mesas altas como bajas; la capacidad total está entre las 70 y 80 personas.

Junto con su mujer, Paqui Torrejón, y «equipo muy bueno» de trabajadores, abre cada día respetando el antiguo horario que tenía el establecimiento: a partir de cuatro y media de la mañana, nada menos, y hasta las 16:30 horas. Esta Venta siempre ha madrugado para dar de comer a los trabajadores más tempraneros.

Una de las cosas más curiosas es que la oferta bollos, rebanadas y molletes con los acompañamientos desayunistas clásicos, pero su fuerte son las tostas, que sigue sirviendo hasta después del almuerzo. Y es que no cuentan con cocina caliente ni con cuchareo. Así, hay tablas, tapas frías, bocadillos pequeños o grandes, y unas tostas muy cuidadas. Además, explica Pantoja que cuidan enormemente el producto que ofrecen a sus clientes.

Un ejemplo es el pan: tienen diez o doce tipos, procedentes de panaderías de Conil, como el Horno de San Antonio o el Horno de Fátima, o Chiclana, como José Butrón. Y es que una de las señas de identidad es el kilómetro cero, desde el pan hasta la manteca colorá que los clientes consideran «espectacular» y que es de la carnicería conileña Luis Benítez.

Las tostas, la piedra angular de este negocio, están «muy elaboradas» y se cuida la presentación. La más popular es la de Carne mechada, rulo de cabra y cebolla caramelizada, pero también las hay, por ejemplo, de Tomate, queso fresco, rúcula y salsa de pimientos asados, de aguacate con jamón, de salmón, aguacate, queso curado y queso azul… Y hasta una dulce con queso crema, arándanos, piñones y nueces.

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La Venta, a diferencia de otros establecimientos de la zona, abren durante todo el año, y su lema es, explica Pedro Pantoja, «calidad, buen servicio y limpieza». La clientela está respondiendo, explica el gerente, con llenos durante los almuerzos, especialmente los de verano.

Horarios, localización, teléfono y más datos de este establecimiento aquí.

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