Procedente de familia de tradición heladera, el sanluqueño Ángel Ramos elabora desde hace cuatro años sus gélidos productos para bares, restaurantes y cáterings con ingredientes y packaging ecológicos. Cuenta incluso con un formato que incluye una semilla en su interior para reciclar el envase a modo de maceta.

 

Maneja la fabricación de helados artesanos como pocos. No en vano, el sanluqueño Ángel Ramos pertenece a una familia de gran tradición heladera en la ciudad: los Bornay. Fue en 2018 cuando este emprendedor decidió dar un salto cualitativo en el oficio y poner su sapiencia heladil al servicio de la hostelería. «Los helados de fabricación artesana estaban viviendo un boom pero había muchos chefs, restaurantes, cáterings o incluso heladerías que no sabían hacerlos. O que no tenían tiempo para ello», aclara Ramos. Pensando en ellos nació Dolce María, el obrador «a medida» de la restauración que elabora sus productos en función de las necesidades y encargos del cliente. Y que lo hace desde Sanlúcar. «Tenemos sabores prefijados pero también realizamos helados especiales por encargo», puntualiza Carmen Bornay, colaboradora en este proyecto heladero.

Dolce María elabora tanto sabores clásicos como innovadores de forma tradicional y con productos eco. Foto cedida por la marca

Dolce María elabora tanto sabores clásicos como innovadores de forma tradicional y con productos eco. Foto cedida por la marca

Además, Dolce María posee otro elemento identificativo. Se trata de su compromiso con el medio ambiente, según explica Bornay, «tanto a la hora de seleccionar los ingredientes de calidad para las elaboraciones como en el packaging de los mismos». Los helados de Ángel Ramos se comercializan en tarrinas de madera de bambú que son ecológicas además de un envase ideal para conservar el frío sin que este traspase a las manos del consumidor. Incluso las tarrinas de medio litro incluyen en su interior una semilla para incitar al usuario a que las utilice a modo de maceta.

Los recipientes de sus gélidos productos están fabricados con madera de bambú. Foto cedida por Dolce María

Los recipientes de sus gélidos productos están fabricados con madera de bambú. Foto cedida por Dolce María

Pero la originalidad de las creaciones de este obrador sanluqueño no se queda ahí. Junto a los clásicos helados como vainilla o chocolate, los más vendidos según desvela Carmen Bornay, cuentan con colecciones gourmet con toques innovadores . Es el caso de la dedicada a la ciudad de Sanlúcar. En ella, tanto sabores como decoración de envases están íntimamente relacionados con la ciudad natal de Ramos. Así, se encuentran helados como el de avellanas de los toros en el interior de una tarrina donde aparece la fachada del coso taurino sanluqueño, el de moscatel con pasas, ilustrado con viñedos de la localidad, o el de turrón de Jijona ambientado en la zona de las salinas de Sanlúcar. De cara a 2023, proyectan lanzar uno de caramelo con macadamias que homenajeará a las carreras de caballos sanluqueñas.

Además, aprovechando el aniversario de los 500 años de la Circunnavegación de Magallanes y El Cano, Dolce María ya comercializa una original caja de tres tipos de bombones helados bautizados con los nombres de los descubridores y que gozan de gran aceptación en bares y restaurantes. «Resultan ideales para terminar una comida copiosa con un bocado dulce», sentencia Bornay.

Bombones helados conmemorativos del aniversario de la primera circunnavegación del mundo. Foto cedida

Bombones helados conmemorativos del aniversario de la primera circunnavegación del mundo. Foto cedida

Los helados y productos de Dolce María no poseen venta directa presencial ni online. Para encargos es preciso contactar con la empresa en el teléfono 682 54 20 93 o bien en la dirección de correo electrónico info@dolcemaria.com

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