La bodega jerezana quiere preservar así intacta «la personalidad de un Fino único» y mostrar «la expresión más pura de su origen.

 

«En una época en la que el origen y la autenticidad se han convertido en valores esenciales para los amantes del vino, Valdespino da un paso coherente con la propia naturaleza de fino Inocente», anuncia la bodega jerezana. A partir de la saca de primavera de 2026, este vino histórico será comercializado exclusivamente en rama, «preservando íntegramente la personalidad que desarrolla durante su larga crianza biológica sin perder su origen».

La decisión responde «a una convicción sencilla: cuando un vino posee una identidad tan marcada, cualquier intervención debe reducirse al mínimo. Tras once años de crianza bajo velo de flor, Inocente alcanza un nivel de complejidad, profundidad y equilibrio que merece llegar al consumidor con la máxima fidelidad posible a su estado natural en la bota».

La singularidad de Inocente comienza mucho antes de entrar en la bodega, explican. Procede exclusivamente de la histórica Viña Valdespino, situada en el pago de Macharnudo Alto, considerada desde hace siglos una de las grandes viñas del Marco de Jerez. Sus suelos de albariza «de extraordinaria pureza calcárea constituyen el origen de un vino marcado por la finura, la verticalidad y una profunda expresión mineral».

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Valdespino mantiene una conexión exclusiva con el pago de Macharnudo, convirtiendo a Inocente en un “Single Vineyard” (o vino de viñedo único). «Esta extraordinaria vinculación con una única parcela permite que el carácter puro del terruño de albariza se exprese con total nitidez».

A esta procedencia «excepcional» se suma un proceso de elaboración igualmente singular. Inocente fermenta en botas de roble americano y posteriormente desarrolla una prolongada crianza biológica de aproximadamente once años. Este prolongado envejecimiento bajo velo de flor da lugar a un fino «de enorme profundidad, textura y complejidad. El resultado es un vino poderoso y elegante a la vez, untuoso y envolvente, gran riqueza aromática y una capacidad de evolución poco común. Su color, con bellos reflejos dorados y una intensidad superior a la de otros finos, es una consecuencia natural de su larga crianza biológica y forma parte de la identidad de los grandes finos viejos del marco».

El embotellado en rama permite preservar íntegramente la personalidad que Inocente desarrolla durante su prolongada crianza biológica a lo largo de su solera, diez criaderas y sobretablas. Al minimizar cualquier intervención previa al embotellado, «el vino mantiene toda su complejidad aromática, textura y carácter, evolucionando posteriormente en botella de forma natural y coherente con su origen».

Más que una nueva presentación, esta decisión representa «la culminación natural de un vino cuya identidad se construye desde la viña hasta la botella. Un fino que expresa como pocos la relación entre un gran pago de albariza, una elaboración histórica y una de las crianzas biológicas más largas y singulares de Jerez».

Cada saca identificará además la estación del año en la que el vino ha sido extraído de la bota, «reflejando las sutiles variaciones que el velo de flor imprime a Inocente a lo largo de cada ciclo anual y reforzando el vínculo entre el consumidor y el momento concreto de la crianza».

Más información sobre Valdespino, aquí.