La oferta ideada por el establecimiento tiene sus originalidades: no hay platos fijos ni postres.
En el Bar de Carlos de La Línea gusta mucho el atún rojo de almadraba; o en vano han ganado el segundo premio del jurado popular en la pasada ruta con sus Canellone de Tonno. Además, desde hace algún tiempo están en un nuevo local, fuera ya del Mercado provisional, más grande y cómodo donde recrearse en el túnido como se merece.
Para ello, los más atuneros cuentan con la oportunidad de pedirse el menú degustación, elaborado por la mercancía suministrada por la prestigiosa firma Gadira. El menú es bastante singular, puesto que no tiene una composición fija, sino que podría decirse que funciona como un omakase japonés, ese concepto tan de moda. En otras palabras: el cocinero pone lo que le parece ese día.
Sí hay cierto equilibrio entre crudos (hay cinco o seis) y platos calientes. Estos últimos son los que cierran el menú, porque entre los diez pases que lo conforman no hay ningún postre, todos son platos salados.
El maridaje es opcional y está compuesto por vinos andaluces, «De Almería a Huelva pasando por Sevilla». El menú, sin maridaje, cuesta 70 euros, y con él, 120. El menú está disponible todos los días, pero hay que reservarlo con 24 horas de antelación.
Vuelve la croqueta abrigaíta de Croquemon Gou
Explica Carlos Trujillo que, gracias a la mudanza al local, se han animado a recuperar una croqueta que fue noticia en toda España: la abrigaíta. Y es que, en pleno delirio por el juego Pokemon Go, Cosasdecomé convocó el concurso Croquemon Gou en busca de la mejor abechamelada. Ganó este negocio linense, entonces llamado Bar de Carlos y Eduardo, con una servida en un jamonero y con una lonchita de jamón por lo alto, a modo de mantita. Tienes todos los datos aquí.

Foto de la histórica Croqueta abrigaíta
Y aquí, más sobre Casa Carlos.
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