La Taberna El Loli de Sanlúcar moderniza su imagen y luce ahora una estética más informal con unas originales lámparas que simulan coquinas, uno de los platos estrella del establecimiento

 

El Loli decidió un día, hace ya unos años, sustituir las conocidas como coquinas de Huelva por las de fango. «Para mi gusto están más buenas y antes eran muy habituales en Sanlúcar» señala Manolo Torres, el fundador, junto a Mari Palomeque, de este conocido bar sanluqueño del barrio alto.

Sus coquinas de fango (informe tapatológico aquí) las preparan simplemente abiertas con un poquito de manzanilla de Sanlúcar y láminas de ajo. Con el tiempo el plato se ha convertido en uno de los emblemas del sitio, tanto que ahora, que acaban de renovar completamente la estética de su establecimiento, estas son las protagonistas del sitio con unas lámparas que simulan ser las conchas de este bivalbo, parecido a las almejas pero con una concha más fina y menos dura y con un «bicho» en su interior bastante más delgado, son como una almeja «a regimen» por decirlo de una manera gráfica.

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En esta foto del nuevo comedor pueden verse las lámparas que simulan ser las conchas de las coquinas. Foto: Cosasdecome

El sitio ha estado varios meses cerrado, desde noviembre de 2017 y hasta principios de mayo. Este ha sido el tiempo que ha necesitado el decorador Christian Harhoff para realizar una remodelación total del establecimiento, que presenta un aspecto completamente renovado.

Harhoff ya se encargó de diseñar también Trasiego, el establecimiento que abrió la familia Torres Palomeque en el año 2016 en la plaza de la Victoria, a tan sólo unos pasos de la catedral de la tapa sanluqueña, la plaza del Cabildo. El nuevo local ha sido todo un éxito y de alguna manera la familia intenta desarrollar el mismo esquema en su «casa madre». Así la carta, que mezcla tapas, raciones y platos se ha unificado y es la misma para todo el espacio, tanto en la terraza como en el comedor y la barra. Ahora comedor y barra no están separados. Todo está en el mismo salón y tan sólo una bodega acristalada de vinos, muy llamativa y situada en el centro del establecimiento separa de alguna manera las estancias, aunque no hay paredes.

El pequeño patio que alojaba uno de los salones del antiguo restaurante, está ahora sin separar de la barra en forma de u. Harhoff recurre a la madera para decorar la estancia, algo constante en sus proyectos como los restaurantes Albores y Amar en Jerez o el Chinini Beach de Chipiona. El decorador recurre a un original juego de palilleria para el techo del patio y luego el guiño a las coquinas con las lámparas que cuelgan en toda la estancia y que representan a unas coquinas.

En el comedor se van alternando mesas altas y bajas y de diferentes tamaños, para poder atender así desde grupos a parejas. Las mesas no están vestidas y la carta, más corta, se concentra en una gran cartulina escrita a dos caras y muy gráfica.

También hay nueva carta de vinos que presta especial atención a los jereces, manzanillas y vinos de la tierra de Cádiz que ocupan la parte preferente del espacio, dejando un espacio menos destacado para vinos de otras zonas, en una clara apuesta por lo local.

El establecimiento ha modernizado también la presentación de los platos con una nueva vajilla, aunque la carta sigue siendo en esencia la misma con todos los grandes clásicos presentes, desde las coquinas hasta las huevas aliñás pasando por la corvina en salsa de jamón y langostinos o el marrajo en salsa de pimientos rojos.

Uno de los platos nuevos, el brioche de langostinos. Foto: Cosasdecome

Uno de los platos nuevos, el brioche de langostinos. Foto: Cosasdecome

«Aunque haya una carta fija, lo que habrá siempre será un amplio apartado de sugerencias en la pizarra, con eso trataremos de sorprender a nuestros clientes y todo estará muy relacionado con lo que encontremos en el mercado».

En la nueva carta hay novedades como un brioche, una especie de media noche, rellena con langostinos de Sanlúcar pelados y pasados por el horno y que se acompañan de varios tipos de lechugas y una salsa tártara, muy en la línea de los bocadillos de mariscos habituales en la costa de Estados Unidos, aunque en versión de aquí.

Los langostinos también se pueden encontrar cocidos, con la particularidad de que se cuecen al momento, cuando los pide el cliente. Se mantiene el revuelto de la casa con huevo, pisto de verdura y gambas y se introduce también un «antojo» de huevos fritos, patatas y jamón.

En el apartado de fritos hay chocos, cazón y acedías. Los dos primeros se pueden tomar por tapas (3 euros) o por medias raciones (7,60), mientras que las acedías tan sólo se pueden pedir por medias raciones a 8,40.

Uno de los clásicos de la casa, el pescado empanado con salsa tártara, se hace ahora con bacalao en vez de corvina y se sirve también un choco troceado a la plancha con cebolla picada y salsa verde por encima.

También tienen arroz marinero al horno que sirven para un mínimo de dos personas a 9,75 la ración. En el apartado de carnes se mantiene el solomillo al ajillo y lo hay también a la castellana o al queso roquefort. Tienen también carrillada en salsa que se sirve en tapas (3 euros) o en ración 9.80

En los postres, todos a 4 euros, no faltan los clásicos de la casa como la tarta de plátanos o el arroz con leche, además del flan o el bizcocho de dátiles con helado de vainilla.

Horarios, localización, teléfono y más datos de la taberna El Loli, aquí.

Imagen exterior de la Taberna El Loli. Foto: Cosasdecome

Imagen exterior de la Taberna El Loli. Foto: Cosasdecome