Sus propietarios definen a No me llames Dolores como un museo dedicado a la ciudad debido a la colección de objetos antiguos que le dan carácter.

 

Imágenes de edificios desaparecidos, del añorado guitarrista Juan Mesa o del Balona femenino de finales de los años 30, con las futbolistas vestidas con una falda pantalón… con el escudo de la Falange. No me llames Dolores es el nombre de un nuevo establecimiento abierto en La Línea que, más allá de despachar cervezas, vinos y tapas, ha convertido su decoración en una especie de museo de la localidad, como ellos mismos lo definen.

La iniciativa es de Esmeralda Bonfante y de Iván Maqueda. El establecimiento comenzó a funcionar el 13 de julio en la calle de las Flores y sus propietarios llevan desde marzo buscando material para convertir el establecimiento en un homenaje a la ciudad. Fruto de esta búsqueda, ahora en en el local se pueden ver estampas curiosas como una manifestación de antes de la guerra reclamando el ferrocarril… la protesta tuvo poco éxito, porque a día de hoy no hay tren en La Línea, pero los manifestantes iban vestidos tan formales y arreglados que la imagen llama la atención.

Una vista del establecimiento. Imágenes cedidas

No me llames Dolores cuenta con una pequeña terraza y, en el interior, mesas bajas y una barra. El tapeo es gaditano. Se come a base de los tradicionales papelones, donde sirven chacina de Olvera, por ejemplo. No faltan las gambas cocidas, las papas aliñás y el cuchareo, que suele ir cambiado (aunque suelen tener siempre menudo). También tienen conservas de Barbate que se pueden pedir para comerlas allí mismo o para llevar, a la manera de las abacerías.

Para acompañar tienen como cerveza de grifo Alhambra y vinos de Jerez y de la Tierra de Cádiz.

«Es algo muy diferente a lo que se puede encontrar por aquí», explica desde el establecimiento Esmeralda Bonfante.

Horario, dirección y más datos, aquí. 

Pinchar para disfrutar del chuletón de buey gaditano
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