Respaldado por los años de experiencia en Chiclana, Feng Shui llena frente a la Catedral de Cádiz con su comida oriental en formato de tapa. Aquí, un recorrido en el que no falta un pinchito de cerdo a la japonesa y un par de sopitas.

 

En Feng Shui Street tienen pinchitos de cerdo y tapitas… pero todo en versión asiática. El establecimiento ha llegado a la plaza de la Catedral de Cádiz precedido por la fama lograda en Chiclana, en un restaurante abierto hace quince años en el que muchos hemos probado algún plato de esos que quedan en el recuerdo.

El restaurante chiclanero es Feng Shui nada más. En Cádiz le han puesto de apellido Street para que se vea que aquello es un asunto más urbano, más acorde con su ubicación en pleno casco histórico de Cádiz. Aquí tiran más de tapitas y la carta es una selección de la que tienen en La Barrosa.

La cocina está abierta al público y permite observar el trabajo en el teppanyaki. Fotos de Cosasdecomé.

Nada más entrar por la puerta, lo primero que llama la atención es la gran olla vaporera metálica, toda una torre humeante con unos pocos de pisos. Y es que la cocina está abierta a la sala, por lo que se puede ver cómo se hace el sushi o cómo Lui Shi trabaja el teppanyaki, la plancha japonesa. El establecimiento era antes un comercio: una tienda de moda femenina y, anteriormente, Eutimio, un establecimiento de ropa masculina muy conocido en la ciudad. Así que la reforma que se ha hecho al local ha sido completa. Al entrar está la zona de barra, con la cocina detrás y con varias mesas dispuestas junto a paredes y ventanas por delante. Al fondo hay un salón, un espacio que antes no estaba abierto al público porque era el almacén de la tienda. Las salas están separadas entre sí por la muralla medieval que rodeaba el barrio de El Pópulo. La reforma ha ‘liberado’ este lienzo de muralla, que ahora se puede contemplar y da una singular imagen al comedor. La decoración, con los lógicos motivos orientales, está muy cuidada. Lo han dejado precioso, vaya.

La sala, con muralla medieval incluida.

Vamos con los palillos

El fondo de la zona de barra.

Nos quedamos en la barra, justo enfrente de la cocina, cogemos los palillos (también hay cubiertos) y empezamos con el tapeo. Primero una ensalada de algas con salmón (3 euros) y, después nos centramos en el sushi, que está disponible en diversos formatos: se pueden pedir desde dos piezas hasta un plato que lleva 24 (es el que aparece en la imagen de arriba), y que sirven en una bandejita dorada con forma de hoja. Los platos llegan a la mesa -o a la barra- muy bien presentados, con cariño. Nosotros pedimos una cosa intermedia, un sushi variado de 12 piezas (14 euros). Había de atún, salmón y dorada. Todos ellos, y especialmente los de atún y salmón, buenísimos, con el arroz en su punto de estupendismo; nada de bolas de arroz apegotonado.

La ensalada de algas.

A continuación, unos langostinos en tempura (5,50 euros). La tempura, finísima, se acompañaba de una salsa hecha con frutas como kiwi y piña. Probamos también dos sopas para consolarnos porque en Cádiz no tienen la Dobin Mushi, una sopa en tetera que tomamos hace años -muchos- en Chiclana y que estábamos deseando volver a probar. Las dos sopas eran la Miso (4,20) y la agripicante Tom Yam Cum (4,80). Esta última, muy aromática (lleva jengibre), con salmón y langostino, estaba especialmente buena. Picante está, pero tampoco mucho: es soportable incluso para quienes no están habituados al pique.

Esta sopa, y el plato que pedimos a continuación, el Solomillo de cerdo a la miel (4 euros), fue lo mejor que probamos. El solomillo es un pinchito de cerdo que va dentro de una salsita de las que dan ganas de rebañar el plato a lametazos. Rematamos la jugada con un pato que viene con semillas de sésamo, con una salsa dulce y picante, una de las especialidades (6 euros). Nos apuntamos para la próxima probar el udón -los fideos gordos- que tenían muy buena pinta, y el dim sum que va relleno de carne, que escuchamos alabar a otros comensales.

De lo que es beber: en el establecimiento tienen de grifo la Estrella Galicia y la 1906, y ofrecen otras cervezas asiáticas. La carta de vinos para copear no es muy extensa, la verdad… Por botellas sí que hay bastante más donde elegir.

El pato.

Hay que reservar

Advertencia: quien quiera ir, que reserve (hay que llamar al 956261399). Durante toda la velada vimos gente que se fue quedando en con las ganas de entrar, y de hecho a nosotros mismos nos había pasado días antes; están registrando llenos desde que abrieron.

Más información sobre este establecimiento, aquí.

Diccionario de urgencia (japonés-gaditano) para ir a un bar de sushi y no hacer el candao

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