El establecimiento, que continúa bajo la batuta de la tercera generación de la familia Santos, que lo fundó en 1945, mantiene sus famosos arroces con una decena de especialidades

 

El sitio ha sido completamente remozado pero mantiene su estética de mesón con la chimenea presidiendo el comedor principal en el que caben 60 personas. Es sábado, tan sólo hace 5 días que abrieron sus puertas coincidiendo con el día 1 de noviembre, y todas las mesas están reservadas para el almuerzo.

El comedor sigue iluminado por dos grandes ventanales y llama la atención el cambio en la barra ahora presidida por un amplio expositor de tapas de dos plantas donde se alinean ensaladilla, papas aliñás, aguacates rellenos con salsa rosa, chicharrones, el lomo en manteca de la casa y un apartado dedicado a los mariscos y los pescados del día que reposan en la vitrina a la espera de entrar en la cocina para meterse en salsa. «Has visto lo bien que ha quedado la barra» señala José Santos, 53 años y tercera generación de la familia a cargo del negocio. En la misma zona de barra hay dos cuadros con las imágenes de su abuelo José, fundador del establecimiento, y de su padre, que junto a su tio y su primo firmaron los años de más gloria del establecimiento.

José señala que «estoy aquí desde que tenía 17 años. He reabierto el establecimiento porque es algo de la familia y me hacía ilusión. Lo tuve que cerrar porque me puse enfermo y todo coincidió, además, con las limitaciones del Coronavirus. Me te tomado un tiempo, he arreglado todo, hemos mejorado las instalaciones y ya, con todo como yo quería, hemos reabierto.

La carta se ha ampliado. Es única para todo el establecimiento, la barra y el comedor. Se come a base de platos y raciones para compartir pero de muchas de las propuestas hay también tapas o medias raciones.

Es un sitio de esos en el que hay de todo, aunque reina la cocina tradicional. Se mantiene, sobre todo, el famoso apartado de arroces en el que se ganaron mucha fama. Son arroces caldosos, cercanos a los melosos, concreta José y se sirven en paellas para un mínimo de dos personas. Lo tienen de presa ibérica con Chantarellas, una seta típica del cercano parque de Los Alcornocales, con perdiz, con lomo de cerdo o con conejo de campo, aunque este último solo lo hacen cuando tienen conejos. También los hay de mariscos, de carabineros o de bogavantes. También ofrecen fideos con pollo, con perdiz o de bogavante.

Ofrecen también algunos platos de caza como la perdiz en salsa o el venado al ajillo y también un plato para los que vienen con «ganas» de comer y que lleva lomo en manteca, chorizo, patatas y huevo.

La oferta la han reforzado con un amplio apartado de carnes con una variada oferta de vacuno, cerdo ibérico y cordero. En cuanto a los pescados cuentan con fritos y también propuestas para la plancha. «En este apartado tendremos algunos fueras de carta» concreta José, que va dando la bienvenida a los clientes, muchos de ellos viejos conocidos de la casa.

En cuento a los postres, hay un frigorífico expositor con media docena de tartas de sabores diferentes.

El establecimiento admite reservas y los días laborables tienen menú del día.

Horarios, localización, teléfono y más datos de la Venta Los Cortijillos, aquí.

La apertura coincide con la de otros cuatro establecimientos emblemáticos del Campo de Gibraltar:

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