La empresa comienza a comercializar seis tipos de quesos procedentes de sus propias cabras y elaborados de forma natural.

 

Juan Luis Calvo Ramírez empezó con 40 cabras en El Torno en 2012. Al principio vendía la leche a empresas, pero desacuerdos sobre el precio hicieron que acabara tirándola. Así que se planteó que, o vendía las cabras, o aprovechaba la leche para hacer sus propios quesos. Como había hecho una inversión importante para conseguir el certificado ecológico -que mantuvo hasta el pasado año-, se decidió por la segunda opción. Y así nacieron los Quesos Marimorena.

Las 400 cabras de raza Florida con las que cuenta actualmente producen entre 25.000 y 35.000 litros de leche anuales, una leche de buena calidad, con una buena cantidad de proteínas y grasas. Diez litros de esta leche se emplean para elaborar un solo kilo de queso. Todo el proceso es natural, con leche cruda y sin aditivos artificiales. Como todo es manual, se elaboran diariamente entre 30 y 35 quesos.

Recientemente han comenzado a vender los quesos a través su su página web (la puedes ver aquí). Todos son piezas de un kilo, que se envían en envases de madera y con cuerda rústica. Tienen nombre propio. El primero es Bulería, un queso de unos dos meses de maduración. El segundo es Tango, un queso viejo de leche cruda de cabra madurado mínimo durante siete meses, «para quienes les gusten los quesos fuertes y duros». Después viene Olium, un emborrado. Explica Calvo que se trata de un queso metido entero (no por cuñas) en aceite de oliva virgen extra de Los Remedios de Olvera, donde madura 5 meses. También está Spinola, con chalotas y una maduración de 60 días. Andana es un queso al Pedro Ximénez, concretamente un néctar de González Byass porque es el que menos azúcar tiene y el que mejor resultados da, indica. Por último, Vanua lleva una selección de especias orientales que le dan un sabor que recuerda un poco al de la salsa barbacoa.

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