Está hecho con yogur y fruta y no lleva lactosa ni azúcar.

 

No son pocos los clientes de la heladería Pazza Mina que acuden a comprar un cucurucho acompañados por sus mascotas. Y es que el sitio se presta a ello, porque está ubicado en plena plaza de Mina, en el centro de la capital gaditana, un espacio ajardinado que se llena  los fines de semana.

Hace tiempo que en el establecimiento cayeron en la cuenta de que no solo los humanos sienten los efectos del calor, así que colocan un recipiente con agua para que los perros puedan beber un poco y refrescarse. Y ahora han dado el segundo paso: crear un helado específico para ellos.

La receta la han ideado después de consultar con sus clientes con perros para ver no solo qué podía gustar a los peludos, sino también qué podía sentarles bien y que ingredientes era necesario evitar. El resultado final es un helado de yogur con dos tipos de fruta -prefieren no desvelar cuales- que no lleva ni lactosa ni azúcar. Un helado, explica Anda Ake, elaborado como si fuera para diabéticos, porque no es bueno que los canes consuman azúcar. La propietaria de Pazza Mina no descarta experimentar con nuevos sabores caninos. De momento, este primer sabor de helado ha tenido muy buena aceptación, asegura.

El helado canino se sirve solamente en tarrinas pequeñas y lo decoran con pequeños huesos. Su precio es del mismo que el de las tarrinas pequeñas de los otros sabores: 3,30 euros.

No es la primera vez que una heladería de la provincia elabora helados para perros: Da Massimo, en El Puerto, tiene su propio helado canino desde hace años.

Más sobre la heladería Pazza Mina aquí.

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