La Dorada, famosa por sus chocos y su marrajo al ajillo, cumple 40 años en manos de la misma familia. Actualmente cuentan con tres establecimientos en la localidad.

 

Manuel trabajaba en una fábrica y Regla se las apañaba como modista. Barcelona les había dado el trabajo que buscaban para sacar adelante a la familia, pero de vez en cuando volvían a su tierra, a Sanlúcar para encontrarse con el mar y los recuerdos. Hasta 1980, cuando les enseñaron una pequeña taberna marinera de El Puerto que había abierto en 1967, La Dorada. En ese bar vieron la oportunidad de regresar a casa y lo arrendaron.  Siguieron con el mismo nombre y atendiendo a los pescadores del puerto pesquero. Pero también introdujeron novedades; una de ellas, procedente de Barcelona, es una fórmula que les ha acompañado durante 40 años y que se ha convertido en el emblema de la casa: la salsa con ajo y perejil muy picado que acompaña a sus chocos.

Regla y Manuel, los fundadores de La Dorada en 1980. Todas las fotos han sido cedidas por el establecimiento.

La Dorada está situada frente al Guadalete, que por aquel entonces tenían una intensa actividad pesquera, de ahí que en los primeros momentos, los pescadores fueran los principales clientes del establecimiento. Pero poco a poco negocio fue creciendo y comenzó a tener una clientela muy variada y familiar, además del turista que visitaba la ciudad y que buscaba platos característicos de la Bahía.

El Guadalete en los años 80.

Así es como nace la actual La Dorada, que ahora cumple 40 años desde que Regla Manzano y Manolo Márquez protagonizaran esta historia. Él en la barra y ella en la cocina, trabajaron muy duro hasta ahora: ya jubilados,
siguen dando una vuelta diaria por los negocios, «ya que han dedicado su vida a ellos», explican desde el establecimiento.

El choco a la plancha sigue hoy en la carta, con su misma salsa de ajo muy molido, perejil y aceite de oliva) y tampoco falta otra de las estrellas de la casa, el marrajo. Pero hay cosas que han cambiado. El negocio sigue siendo familiar, pero se ha triplicado: El segundo restaurante, abierto hace un poco más de tres lustros, fue La Nueva Dorada, que se encuentra ubicado en la misma Avenida de la Bajamar, muy cerca del primero. Y el último ha sido La Otra Dorada, que está situado en una nueva zona residencial en la calle Carmen Valenzuela, frente al pabellón deportivo municipal. Pese a este crecimiento, la empresa sigue siendo familiar. Con el tiempo, al equipo de Manuel y Regla se fueron incorporando más miembros de la familia, que son los que actualmente coordinan la dirección de los tres negocios (hijos, yernos, nueras… dirigen al equipo y los negocios). Pero ellos destacan la palabra familiar no sólo porque la gestión sea desde el principio de la familia, sino también porque llevan «dando de comer a muchas familias autóctonas y foráneas que se mantienen fieles a pesar de los años transcurridos». En la actualidad los tres negocios están conformados por 35 profesionales, entre camareros, cocineros, personal de limpieza y mantenimiento, sin contar los colaboradores externos en materia de informática, seguridad o comunicación.

La familia de La Dorada.

En su cuarenta aniversario, el establecimiento hace balance del secreto de su trayectoria: «Para la gastronomía gaditana en general, y la portuense en particular, es importante mantenerse inseparables a los principios fundacionales como ha hecho La Dorada, y otras marcas señeras de la provincia, que han sabido cuidar al máximo detalle sus orígenes. La firma La Dorada se ha caracterizado por tener una carta con buenos productos salidos del mar y la tierra y sobre todo buenos precios. También le ha dado mucha importancia a la atención al público, manteniendo en los tres negocios prácticamente las mismas cartas, donde el comensal pueda decidir un día en un local y otro día en otro, conservando la misma calidad».

Puedes ver un reportaje sobre la historia completa de La Dorada aquí:

Tres de chocos

Y un vídeo de La Nueva Dorada, aquí:

Horario, dirección y teléfono de La Dorada, en este enlace.

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