Desiree Meyer abre en Benalup un restaurante de cocina fusión en el que refleja las influencias de sus viajes.

 

El día 2 de julio abría en la calle Paternilla de Benalup La Grulla Azul, un establecimiento con una estética muy cuidada donde se puede probar una Brocheta de churrasco de pollo con salsa japonesa Teriyaki y arroz azul,  Crujiente tempura de marrajo con salsa tártara casera, o desayunar una tostada con aguacate.

La iniciativa es de Desiree Meyer. Nacida en Benalup, ha vivido siempre fuera, porque su carrera como diseñadora de moda, interiores y mobiliario y su amor por los viajes la ha llevado a Alemania, Reino Unido, Holanda, India o Hong Kong… entre otros lugares. Aficionada a la gastronomía, esta experiencia le ha permitido conocer de cerca otras cocinas.

A Desiree la pandemia la pilló en Berlín, de donde se volvió a su pueblo natal. Decidió quedarse con su madre y, con los proyectos que tenía previstos en el extranjero paralizados por culpa del coronavirus, empezó a buscar qué hacer. La respuesta vino de la mano del local de la familia. Situado en la calle Paternilla, acogió inicialmente a Las Grullas, hasta que esta se mudó a un edificio cercano. Desiree ha vuelvo a cambiarle el nombre, aunque sin ‘desgrullarlo’: a partir de ahora se llama La Grulla Azul.

Salmón marinado. Imágenes cedidas.

El local ha sido transformado antes de su reapertura. Cuenta con una terraza rodeada de plantas y, de hecho,  la primera idea fue abrir sólo este espacio para servir bebidas. Pero se fueron animando y añadiendo cosas al proyecto, y al final también han arreglado el interior como una especie de tabanco o bodeguita, y han acondicionado una de las dos salas, que comenzará a funcionar más adelante. Explica Desiree que han cuidado especialmente el ambiente, desde la decoración realizada con muchos objetos reciclados hasta la suave música ambiente.

Cosas de aquí, sabores de allí

Alitas crujientes.

En lo gastronómico, el establecimiento ofrece «cosas de aquí con sabores de por ahí», con productos como la ventresca de atún rojo pero presentada al estilo asiático, según pone como ejemplo la propietaria. Todo se elabora allí, y aunque hay mucha fusión no hay nada «que asuste» porque el producto es fácilmente reconocible.

Gyozas (de pato o de cerdo) o crujientes son algunos de los platos que más éxito están cosechando por el momento (tienes la carta aquí). Al frente de la cocina está José Ramón Olivencia, con experiencia en los fogones de La Castillería de Vejer y La Duquesa de Medina.

También los desayunos se diferencian de la oferta tradicional de la zona con tostas con aguacate, salmón maridado por ellos, tortillas de diferentes tipos, yogures con muesli o fruta.

En cuanto a los vinos, los hay tanto de la provincia como de diferentes denominaciones de origen del país.

Desiree explica que el establecimiento intenta diferenciarse, pero también llegar tanto a la gente de Benalup como a los visitantes, «queremos que todos se sientan cómodos, y hemos cuidado especialmente los precios para que sean asequibles», explica, y añade que con este proyecto intenta que su pueblo tenga «un sitio de referencia».

Más información sobre este establecimiento, aquí. 

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