El establecimiento vuelve a abrir sus puertas en enero tras una temporada que sólo le duró dos meses por culpa de la pandemia.

 

El Roqueo de Conil es el primero en abrir en el litoral jandeño cada año: lo hace los primeros días de enero. Así fue el año pasado, pero la pandemia hizo que cerraran en marzo… y no volvieran a abrir. Fueron el chiringuito y el Mirador del Roqueo los que retomaron la actividad ya finalizado el confinamiento. Ahora, diez meses más tarde, el restaurante retoma la tradición y vuelve a convertirse en el restaurante de guardia de la zona. El establecimiento estará abierto al público desde el sábado 16 de enero.

Explica el cocinero José Sánchez que poco ha cambiado con respecto a la carta del pasado año, que apenas hubo tiempo de disfrutar. Ahí siguen los arroces y el atún de almadraba, las croquetas de carabineros y los chipirones en su tinta, el paté de cabracho y la bomba de Alaska. Y la veterana salsa castellana que acompaña a las almejas. La oferta está pensada para los que han echado de menos El Roqueo durante todo este tiempo, aunque alguna novedad hay: durante el invierno servirán cochinillo y cordero al horno.

José Sánchez explica que ahora le toca descansar a El Mirador del Roqueo y al chiringuito, mientras ellos toman la delantera de la oferta gastronómica conileña. La hacen, explica, con todas las medidas de seguridad frente al covid, aunque el cocinero defiende que restaurantes como el suyo ya extremaban la limpieza antes de que irrumpiera el coronavirus.

Chiringuito con mucho valor añadido

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