El popular restaurante de cocina casera se muda a la avenida de Arcos, junto a la gasolinera de Repsol, a un establecimiento cuyas obras de adecentamiento comenzaron el octubre de 2019.

 

Villamartín recupera a uno de los emblemas de la cocina tradicional en la localidad serrana. El restaurante Zurito reabría sus puertas el 18 de agosto en nuevo local ubicado en la avenida de Arcos, abandonando así su último emplazamiento en la Piscina Municipal. Una mudanza motivada por el deseo de su propietario, Mateo Jiménez, de contar con instalaciones propias para un proyecto gastronómico que lleva quince años asentado en el municipio. «Hemos cambiado de sitio en hasta cuatro ocasiones, pero esta será la definitiva. Se trata de un local de mi propiedad, amplio y bien situado», manifiesta Jiménez.

El recién estrenado Zurito cuenta con un salón de unos 140 metros cuadrados y terraza de decoración actual. En lo que a su oferta gastronómica se refiere, el establecimiento conserva la misma carta que cuando cerrara su anterior ubicación en octubre de 2019. Así, mantiene clásicos como sus guisos, carrillada, solomillo en salsa de almendras o las tres modalidades de pechugas rellenas: en salsa, frita con jamón y pimiento y frita con jamón y bechamel. Además, continúan ofreciendo sus demandados menús del día con seis o siete platos para elegir de primera opción y casi una decena para la segunda. Ambos, junto a la bebida, el pan y el postre, se cotizan a 7 euros debido a una promoción con motivo de la reapertura.

El restaurante también mantiene su horario habitual e ininterrumpido de martes a domingo. Aunque, según declara Jiménez, en temporada estival se cerrará en el intervalo de 17:30 a 20:30 horas para, posteriormente, retomar el servicio de cenas.

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