Reabre la antigua Venta El Morito con una nueva gerencia. Del nuevo establecimiento llama la atención una espectacular vitrina para los mariscos y pescados.

 

La Venta El Morito de El Palmar ha reabierto bajo nueva gerencia y el nombre de El Morito. El establecimiento ha sido completamente reformado (el diseño ha corrido a cargo de Velvet Projects Studio) para acoger una nueva apuesta gastronómica.

Una imagen del interior. Fotos cedidas.

Lo explica uno de los socios, Rafael Guerrero. El concepto es «muy de Cádiz en cierta forma, pero también vanguardista». Empezamos por la «joya de la corona», los mariscos que tientan al cliente desde una larga vitrina. Hay gambas, langostinos, carabineros, ostras gallegas o coquinas. Después, la parte más gaditana: las frituras de pescado: morena en adobo, calamares, chocos, boquerones en mariposa y ortiguillas, que se pueden pedir en medias raciones o en ración.

Hay arroces (Paella de verdura con su alioli vegano, Arroz meloso de carabineros, Paella mixta, Arroz negro de chocos y calamares con alioli y Fideuá de fideo fino de chipirones, almejas y gambas) y también una parte más innovadora: el Rincón del chef.

El establecimiento ha sido renovado por Velvet Projects Studio.

Aquí hay una serie de platos, calientes y fríos, que se alejan más de la apuesta tradicional. Los fríos son un Salmorejo con piñones y albahaca, una Ensalada de tomate raf y queso feta, Ensalada de mango, aguacate, nueces y pasas sobre tabulé de verduras y aceite de hierbabuena, Ensalada César, Poke de atún sobre bulgur thai, Tosta de dorada en Vinagre de Jerez con toque de salmorejo y Crema fría de pescados y mariscos en diferentes cocciones.

La selección de platos caliente comienza con un guiño al cliente madrileño: un Bocata cristal de calamares del Morito y mayo césar. Después vienen las Verduras frescas salteadas sobre humus clásico y tapenade, el Pulpo a la gallega sobre parmentier y ajo negro, la Lubina a la plancha sobre crema de patatas y falso dashi, el Secreto ibérico de bellota con salsa de estragón, patatas baby y mojo y el Solomillo de vaca retinta y crema de apionabo.
La oferta gastronómica corre a cargo de los cocineros Paco Rodríguez, Antonio Páez y Nona y se complementa con los postres (Brownie sobre sopa de chocolate blanco y helado de vainilla, Crema de tocino de cielo, bizcocho con baño de carajillo y helado, Ensalada de frutas y helado de queso payoyo sobre fondo de pisco sour y Quesos gaditanos con frutos secos, miel y mermelada) y con los platos pensados para los niños.

El establecimiento estará funcionando desde mediodía y hasta la hora de cierre. El local está situado a pie de playa, con unas estupendas vistas, y ha sido reformado para conseguir la «frescura» que necesitaba.

Más información sobre el establecimiento, aquí. 

Pinchar para disfrutar del chuletón de buey gaditano