Las famosas «Rondeñas», unas tortas de masa real rellenas de cabello de ángel que inventó Juan Jiménez en Sanlúcar en 1961, cumplen 6o años. La firma, que acaba de ser premiada por la Junta de Andalucía, abrirá tienda en la calle Ancha de Cádiz en los próximos meses, además en el local que ocupó hace unas décadas la mítica Camelia

 

Juan Jiménez Domínguez tuvo que utilizar su mejor cualidad, la imaginación, desde muy pequeño. Aunque de familia de ferroviarios, su padre, del que se quedó huérfano muy joven, se dedicó al negocio de ultramarinos.  La situación lo obligó a hacerse cargo de una familia de 6 hermanos. Los sacó adelante e imaginó que el mundo de la pastelería podría ser un buen refugio para el futuro. Desde muy joven estuvo formándose en el horno de «Josefita», la pastelería de la familia Orozco en Algodonales, uno de esos sitios que bordan la pastelería tradicional.

Una vez formado Juan, acompañado de Carlos, Luis y Paco, sus hermanos, marcharon hasta Sanlúcar donde empezaron a trabajar en la pastelería La Rosa que era de la familia “Castilla del Valle ”, un negocio que terminaría comprando más tarde.  Sus hijos, que ahora dirigen la empresa familiar , calculan que, «por entonces, tendría unos 20 años».

Juan se quedó en Sanlúcar. Se casó con Pepi Romero, que también se involucró en el negocio familiar.  Aún pondría en marcha en esta ciudad dos pastelerías más: San Nicolás y La Capillita, hasta que al final, en otra jugada de imaginación y para sortear el difícil momento que entonces vivía la pastelería tradicional, decide montar una fábrica en Sanlúcar dedicada a la bollería industrial en la década de los 70.  En 1975,  las instalaciones que ya tenían como obrador central, en los mismos terrenos donde está ahora la empresa, sufren un incendio y es cuando se pone en marcha la actual fábrica, unas instalaciones que, durante la temporada de navidad, dan empleo a unas 50 personas.

Furgoneta de reparto de La Rondeña. La imagen es del siglo pasado. Foto: Cedida por La Rondeña.

Pero la obra cumbre de Juan Jiménez Dominguez se llama masa real, un dulce que comenzó a realizar cuando llegó a Sanlúcar en 1961 y que en su tiempo revolucionó el mundo de los desayunos en los bares llegando a competir con el pan con manteca y los churros. El éxito fue tal que incluso los consumidores lo renombraron y en vez de llamarlo por su nombre, masa real, lo empezaron a distinguir por su marca «la rondeña» un hecho que tan sólo ha ocurido con los grandes como el Cola Cao (cacao en polvo) o el Avecren (pastillas de caldo concentrado).

Pintura de Juan Jiménez Domínguez sentado en su despacho.

Juan Antonio (56 años), Carmelo (54) y Miguel Angel (45) son los tres hijos de Juan que comandan la firma en la actualidad. Destacan que “Las Rondeñas” fue un dulce original en todos los sentidos. Lo más llamativo «es que mi padre decidió hacerlo con margarina en vez de con manteca que era lo que se utilizaba entonces por aquí. La margarina era mucho más cara y además poco habitual. Sin embargo ahí estaría una de sus claves ya que el dulce tenía una masa mucho más suave y esponjosa y se hacía fácil de comer».

Señalan que,  hasta el “cabello de ángel con el que se rellenaban las tortas, lo elaboraba él, con calabazas que tenía plantada la familia en su propio huerto. Se le daba al cabello de ángel un grosor especial. De hecho la firma que nos lo fabrica ahora nos lo hace especialmente para nosotros porque tiene unas características especiales».

Juan Antonio, Carmelo y Miguel Ángel señalan que «la fórmula se mantiene prácticamente igual desde que la creara nuestro padre. Además de nosotros tan sólo la conocen otras dos personas que son las que dirigen la elaboración del dulce». La fórmula es fácil. Son dos tortas rellenas con el cabello de ángel. El conjunto se hornea y listo. En una sola hornada la firma puede llegar a hacer 60.000 unidades.

La versión más tradicional de La Rondeña. El dulce se compone de dos tortas de masa real que llevan en su interior cabello de angel. Foto: Cedida por La Rondeña.

Actualmente se realiza en varias presentaciones. Una está destinada a la hostelería y otra lleva una presentación mucho más cuidada, envasadas a mano, que va destinada a las tiendas de la firma y a su tienda en internet. Desde hace diez años también la elaboran en formato «mini». unas pequeñas tortitas que se venden también en las tiendas en cajas

Consideran que la clave del éxito «está en la calidad. Es un producto muy cuidado y su difusión fue a través del boca a boca». Lo cierto es que las rondeñas están presentes en todas las ventas de carretera y en cualquier bar de desayunos que se precie. Señalan que donde más se ve es en la provincia de Cádiz y en las limítrofes: «Sevilla, Huelva y Málaga» aunque ya se distribuye por muchos puntos de España. A los hosteleros también le viene bien porque dura 90 días en perfecto estado y no necesita frio para conservarse. Eso también facilita su distribución.

La rondeñas en su presentación más cuidadada y destinada a las dulcerías de la firma. Van envasadas a mano y luego se guardan en unas latas serigrafiadas especialmente fabricadas para la firma sanluqueña. Foto: Cedida por La Rondeña.

“Las rondeñas” no fué el único invento de Juan Jiménez. De su imaginación también salió «el desayuno», que eran dos pequeños bizcochos, denominados bilbaínos, al que le incluyó un relleno de crema pastelera y un cobertura de chocolate. Ahora la idea de la empresa es recuperar este dulce «porque nos lo demandan» pero aún no tenemos fecha  para comenzar  a elaborarlo» -destacan-.

Pero lo que catapultó la fama de la firma, además de ” las rondeñas” fue cuando Juan Jiménez decidió especializarse en los productos navideños allá por la década de los setenta. La marca La Rondeña se ha convertido en un clásico de los productos navideños. El público peregrina esos días a su fábrica de Sanlúcar para comprar sus mantecados o sus especialidades. «Fuimos los primeros que nos atrevimos a competir con Estepa en este ámbito». Destacan que «en esto mi padre también estableció un ingrediente secreto que es el que la da personalidad a nuestras especialidades navideñas, lo que nos distingue».

Trabajadoras de La Rondeña en el último cuarto del siglo XX envasando los productos de la firma. Foto: Cedida por La Rondeña.

Además la firma ha vuelto a dar un nuevo salto en los últimos años, ya bajo la dirección de los tres hijos de Juan. El camino más llamativo emprendido ha sido el de crear tiendas propias bajo la denominación de «La Dulcería de La Rondeña», unos espacios muy cuidados estéticamente y con un aire de pastelería antigua en los que venden sus dulces con presentaciones muy cuidadas en cajas de cartón, de madera o incluso en latas personalizadas para ellos. Han recuperado también fórmulas locales como los bollos sanluqueños, las tortas de polvorón o las bizcochadas y elaboran dulces de temporada como las alpisteras y las torrijas ahora en Cuaresma.

«Queremos recuperar la bollería tradicional andaluza y comercializarla a través de nuestras tiendas propias». Comenzaron con la de Sanlúcar, pero ya se han expandido a Jerez, con una en la céntrica plaza del Arenal y otra en Sevilla, en la popular calle Asunción de Los Remedios, una tienda que ahora están remodelando para convertirla en lo que será ahora la línea de trabajo de la firma, la de acompañar sus tiendas con cafeterías donde se puedan degustar sus productos, desayunar o merendar. La idea, incluso, es, además, fortalecer la oferta de dulces y bollería.

La idea de la línea de dulcerías-cafeterías es aplicarla a la tienda que tienen en Jerez y, sobre todo, el que ahora es «el proyecto que nos hace más ilusión, el de abrir en la ciudad de Cádiz», algo que quieren hacer antes de que termine 2021. No abrirán en cualquier sitio, sino en la calle Ancha, esquina con Sagasta, en un amplio local que tiene además una característica especial y es que hace unas décadas alojó también a otra pastelería histórica de Cádiz, La Camelia.

Este será el local de la calle Ancha que ocupará la Dulcería La Rondeña en Cádiz. Foto: Cosasdecome

Pero esta nueva línea de negocio, la de las tiendas cafeterías propias, no es la única en la que trabaja la firma. La segunda pata en desarrollo es reforzar la venta a través de internet. Ya cuentan con tienda propia ladulceriadelarondena.com, en la que se puede comprar desde toda España. El proyecto es impulsar este canal, que se está convirtiendo en algo fundamental para el mundo de las pastelerías y esto se ha visto especialmente en la última campaña navideña con las limitaciones de movilidad.

Hay un nuevo campo en el que están trabajando, que es en el de conseguir que sus productos de bollería tradicional, sean aptos «para personas con intolerancias alimentarias, especialmente para los que son alérgicos al gluten. Estamos haciendo un esfuerzo importante para lograrlo y creemos que estamos en el camino».

Los hermanos Jiménez Romero posan en su fábrica de Sanlúcar con el premio que acaban de recibir de la Junta de Andalucía por su trayectoria empresarial. Detrás la foto de su padre. Foto: Ricardo Jiménez.

Los hermanos Jiménez Romero se muestran muy contentos con el reconocimiento recibido en estos días por la Junta de Andalucía, la bandera de Andalucía por su labor en la economía y la empresa. «Esto nos anima a seguir haciendo las cosas bien y a intentar crecer».

Horarios, localización, teléfono de las dulcerías La Rondeña, aquí

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