Sus nuevos gerentes, que pretenden abrir antes de que termine 2022, recuperarán el «verde Viña» de la fachada y la oferta gastronómica girará en torno a las conservas, los embutidos y los quesos a lo que añadirán marisco cocido y algún guiso diario. Los jereces serán los protagonistas de «la parte líquida»


 

Había un triángulo en la Viña que sólo existía en la cabeza de los que les gustaba la tertulia y el buen comer. Una de sus esquinas era El Maestrito, en la calle de La Paz, donde reinaban las mojarras fritas y unas papas aliñás con un punto de sal de Tres Estrellas Michelin (los de la Viña siempre hemos sido exageraos). El segundo vértice lo ocupaba La Villa de Madrid, una casa de comidas de precios económicos situada en la esquina de La Paz con Rosa que tenía fama de hacer unas estupendas tortillas, y la tercera «joya» estaba en las esquina de los Callejones con Virgen de las Penas. Allí reinaba Jesús Díaz, y allí se iba no solo por sus tortillitas de camarones abuñueladas, sino también por la conversación de Jesús, acostumbrado a lidiar (le gustaban mucho los toros) en una de esas barras altas de Cádiz lijadas de tanto codo apoyado en ella.

Jesús Díaz Gutiérrez cerró la taberna en el año 1991. Le había dado un amago de infarto, cuenta el periódico La Voz de Cádiz en un artículo firmado por Jesús Villasante en el año 2007, y el tabernero prefirió parar el carro. Jesús murió en el año 2015 y su familia se puso, años después, a buscar a algún hostelero que devolviera el esplendor al establecimiento.

Los encontraron hace más un año cuando cuatro socios se interesaron por el local. A todos les une su pasión por las tradiciones de Cádiz y también por las buenas tertulias en una barra. Son los conocidos periodistas Antonio Hernández Rodicio y Fernando Pérez Cabrales a los que hay que sumar a Oscar González, muy vinculado a Sanlúcar, y Javier Juárez.

«Nuestra idea, señalan, es tratar de recuperar todo lo que se pueda rescatar de la antigua taberna. En eso estamos desde que hemos comenzado las obras. Nuestra idea es mantener ese color verde viñero de la fachada, que es muy parecido a los colores pastel de las fachadas de El Campo del Sur. Estamos también rescatando las maderas de las puertas y ventanas o el artesonado del techo. Se ha recuperado el suelo hidráulico y unos azulejos que datan de los años 30 del siglo XX. Las paredes serán de ladrillo, los originales de la finca, y la barra mantendrá los azulejos amarillos y verdes y el mármol de la tapa».

Destacan «la colaboración de la familia. Nos están ayudando en todo y cada vez que tenemos alguna duda nos atienden. Creemos que recuperar esta taberna será también una buena noticia para el barrio». De hecho las noticias que hay sobre el establecimiento indican que estaba dedicado a la hostelería desde el año 1920. La finca se construyó tal como está hoy en día en el añ0 1880, aunque antes había existido otra. El nombre del bar viene por una torre de la finca donde se colocaba el vigía para avisar de la llegada de los barcos. Este hacía señales para entenderse con banderas.

Antiguo anuncio del bar Las Banderas publicado en el blog Calle Ancha del catedrático de la Universidad de Cádiz, Alberto Ramos Santana, gran conocedor de este establecimiento.

De la restauración del establecimiento se están ocupando tres profesionales de prestigio de la ciudad, los arquitectos Ernesto Fernández Pujol, Luis Pizarro y Fabián Cruz, del estudio Pujo Cruz Pizarro. Ya han realizado trabajos como la recuperación del palacio Veedor de Galeras, o casa Lallemand, en la calle Veedor (ver aquí sus trabajos).

El nuevo establecimiento, cuyo mobiliario también emulará una antigua taberna,  ocupará 110 metros cuadrados del antiguo establecimiento, un espacio en forma de L cuyo gran protagonista será la barra. La idea de los nuevos gerentes es situar en este espacio una taberna «que tenga su atractivo gastronómico y en la que los vinos, especialmente los de la tierra, estén muy cuidados».

Así, la carta de comidas se basará en cinco pilares. El primero de ellos serán las chacinas, sobre todo ibéricas. Traerán productos de Isidoro Cárdeno (el del mesón Cumbres Mayores y que tiene oficinas en la cercana calle Belén) y también de Guijuelo, aunque no faltarán tampoco los chicharrones. «Queremos también aprovechar la tremenda potencialidad de Cádiz y Andalucía en el tema de las conservas, sobre todo de pescado. Tendremos productos de Tarifa y Barbate, pero también traeremos cosas de mucha calidad de Portugal, de Galicia, de Asturias, de Cataluña o incluso de Francia», explican.

«Tenemos mucha ilusión con el tema del marisco cocido. Se cocerá en el mismo establecimiento y queremos que sea una de nuestras señas de identidad». También habrá un par de guisos diarios que irán cambiando, y la última pieza de este rompecabezas gastronómico son los quesos, otra de las joyas de la provincia, «aunque también alternaremos lo de aquí con quesos de otros puntos de España o incluso especialidades internacionales».

El tema de los vinos también estará muy cuidado. Quieren tener algunos vinos de barril y la oferta se complementará con «una gama muy amplia de jereces, algunos de ellos en formato magnum» (botellas de litro y medio, las más apreciadas ahora por los especialistas). De todos modos también habrá vinos de otras denominaciones de origen, cervezas artesanales y una selección de espumosos.

Los socios señalan que «queremos ofrecer algo que llegue a todos los públicos y nuestra idea es que esto sea un bar sobre todo para los gaditanos, aunque lógicamente nos encanta que venga todo el mundo».

La idea es que el sitio no solo sea una taberna sino que sirva también de punto de encuentro y de tertulia. Así, planean convocar también eventos culturales «que hagan que Las Banderas se convierta en un lugar de encuentro en la ciudad».

De hecho, el establecimiento contará con un tablao para actuaciones. Destacan que «no se trata de un local de actuaciones, pero si una taberna donde habrá actuaciones tanto en Carnaval, como en Semana Santa, como en Navidades, así como distintas actividades culturales a lo largo de los doce meses del año. El objetivo es recuperar el alma de la taberna, que fue un sitio clave en el acontecer de la ciudad».

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