La bebida se elabora con amontillados de la casa, en los que maceran una selección de botánicos naturales inspirados en la vegetación virgen de Doñana. Es el segundo vermut de la gama tras Goyesco, que fue el primer vermut creado a partir de la manzanilla.

 

En la primavera de 2019 veía la luz Goyesco, el primer vermut elaborado a partir de la manzanilla de Sanlúcar, en concreto de La Goya de Delgado Zuleta. «La extraordinaria acogida tanto de los consumidores como de los críticos y expertos que han calificado Goyesco como un producto “singular, complejo y exquisito”, ha animado a José Antonio Sánchez Pazo, enólogo de la bodega sanluqueña, a embarcarse en un reto aún más exigente», según pone en antecedentes la bodega. Así ha surgido Goyesco Ámbar, un vermut en el que el vino base es una selección de amontillados de las gamas Zuleta y Monteagudo en sus diferentes escalas. De esta «compleja combinación se obtiene un generoso cuya característica persistencia y amplitud lo convierten en todo un reto enológico a la hora de convertir en vermut, por la dificultad para encontrar el equilibrio entre un vino tan rotundo y la delicadeza de los sugerentes aromas y extractos que le tienen que otorgar la personalidad propia de este vino de aperitivo».

Los cien años dorados de La Goya

Según explica bodega, «el largo y exigente proceso de elaboración nace, por tanto, de un exhaustivo registro ya no sólo de las soleras de los distintos amontillados sino incluso también de otras escalas anteriores hasta obtener un vino base inédito y cuya singularidad más llamativa es una vista inédita en la categoría de vermús, con un sugerente color ambarino único en el mundo en esta gama de vinos que siempre se encuadran en los blancos, rosados y rojos».

La botella del nuevo vermú. Imágenes cedidas.

En este amontillado maceran una selección de extractos de plantas naturales inspirados en la flora habitual de los espacios naturales del entorno de Sanlúcar, como romero, mejorana, ajenjo, genciana o salvia, entre otras plantas aromáticas, así como otros botánicos, entre los que se encuentran la corteza de naranja amarga o la vainilla. Desde la bodega se apunta que este proceso de maceración se realiza por separado, para obtener una extracción «idónea» de sabores y aromas.

Una vez que los botánicos ya han aportado al vino base sus nuevas notas, el vermut envejece en botas envinadas de amontillado durante un mínimo de 6 meses, «redondeando así el ensamblaje definitivo entre el vino base y los aromáticos». De esta manera, este nuevo vermut Goyesco Ámbar «presenta un singular color ambarino brillante, y en nariz es muy agradable, con notas especiadas y a almendra, con un fondo de madera noble, propio de la larga crianza del amontillado. En boca es muy intenso y equilibrado, con final avellanado, dejando el punto de amargor propio del vermut, pero sin ser excesivo».

El vino está disponible en botella bordelesa de 75 cl., con el tradicional tapón cabezudo de corcho, propio de los vinos de Jerez. El diseño de la etiqueta ha corrido a cargo del estudio gaditano Ideólogo, responsable de packagings como los chocolates Pancracio o las tónicas Indi.

Para José Federico Carvajal, director general de Delgado Zuleta, “seguimos afrontando este tiempo de transformación presentando nuevos vinos siempre bajo la premisa de buscar la convivencia entre las manzanillas de Sanlúcar y los vinos tradicionales del Marco de Jerez con propuestas más innovadoras, con las que pretendemos siempre estar lo más cerca posible de las nuevas tendencias de consumo”. La manzanilla está a la venta en la página web de la bodega, a un precio de 13,20 euros (aquí).

Delgado Zuleta presentó hace unas semanas su nueva manzanilla Cuestecilla, de la que ya se ha vendido el 80% de las 600 botellas que componían la edición limitada, y en los próximos meses lanzará al mercado 4 nuevos proyectos.

La manzanilla «de otro siglo» de Delgado Zuleta

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