Tras 12 años viviendo en Venezuela y trabajar como ingeniero, el nuevo chef de El Caminito volvió a su ciudad natal para cumplir un sueño. Junto a su mujer ha abierto El Caminito By Gudín, donde quiere divertirse cocinando para el público.

 

El antiguo bar El Caminito comienza una nueva etapa. Ricardo Sierra Gudín, de 54 años, chef ejecutivo de titulación y cocinero de vocación, se ha lanzado a hacer su sueño realidad tras pasar más de una década en Venezuela buscando, nunca mejor dicho, «un camino». El restaurante mantiene su nombre como El Caminito by Gudín.

Gudín es ingeniero industrial en electrónica, su carrera como ingeniero se ha desarrollado en Navantia. En 2008 se marchó a Venezuela como jefe de garantía de uno de los buques militares que España vendió al país sudamericano, y fue entonces cuando descubrió el cacao, concretamente el cacao porcelana.  Se trata de una variedad que crece en las montañas junto al Lago Maracaibo, considerado uno de los mejores.

Allí creó una plantación bajo la marca Gudín Xocolatl con la que creaba su propio chocolate desde el origen. Así se tituló como maestro chocolatero en Venezuela. El último impulso para dar el paso de dedicarse a tiempo completo a la cocina le vino con el libro «Los secretos de los pucheros» de Hervé This. El siguiente paso de Gudín fue estudiar en la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla y obtener el título de Chef Ejecutivo.

Tras trabajar independientemente como cocinero, volvió a Navantia, donde comprobó definitivamente que ese no era el trabajo que quería ejercer el resto de su vida sentado en una oficina. Según cuenta, en una visita a la virgen de La Palma, pidió que le mostrara un camino, y casualmente dio con él, con local de El Caminito y la capilla de la virgen que le da nombre al local. Sin pensarlo mucho más, lo alquiló.

Ricardo y Deyanira trabajan juntos en cocina y sala en El Caminito by Gudín. Foto: Cosasdecomé

Lo principal para él es divertirse en esta nueva aventura en la que está acompañado por Deyanira Guillén, su mujer y encargada de la gerencia y la sala de El Caminito by Gudín. Por eso define su carta como algo «rocambolesca», en la que no hay nada congelado: «en el congelador solo tengo hielo», cuenta. Por ahora está tomándole el pulso a la clientela con un menú en el que no falta un plato de cuchara todos los días, platos con influencias asiáticas, unas anchoas que prepara el mismo, y opciones más tradicionales, y repostería hecha por él mismo como el parfait de chocolate y la tarta de manzana. Eso sí, la ensaladilla tendrá que esperar a que pase esta primera etapa en la que se está dando a conocer. También sirve desayunos con panes de masa madre que él mismo elabora. En el apartado de vinos, cuenta con una carta confeccionada por González Byass.

El chef ha tirado de imaginación para darle un lavado de cara al local y a la misma cocina que él ha diseñado. Destacan dos esculturas de coloridos peces que le recuerdan a aquellos que tantas veces veía mientras vivía en el Caribe. Cuenta con una amplia barra de quince metros, enfrentada con una barra en la que comer mirando hacia la calle con taburetes y unas cinco mesas en el interior. Se conserva la anterior ubicación de los baños en el piso superior. Las paredes están decoradas con fotografías en blanco y negro de Cádiz. En la fachada se conserva el mosaico de cerámica pintado por el fallecido Nono Hurtado. La nueva imagen corporativa es obra de su hermano Remigio Gudín, licenciado en Bellas Artes e interiorista.

Horarios, ubicación y más datos sobre El Caminito by Gudín, en este enlace.

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