Ha empezado la fase de calamento, que la próxima semana se hará también en Zahara de los Atunes y Tarifa.

 

Conil ha sido el escenario de los primeros trabajos almadraberos de la temporada. De las tres primeras fases que componen la temporada de almadraba, Conil ha inaugurado el lunes 7 de febrero la primera, la de calamento. El próximo lunes 14 de febrero harán lo propio la almadraba de Zahara de los Atunes y la de Tarifa, dando así el pistoletazo de salida a la temporada 2022 de las almadrabas agrupadas en la Organización de Productores Pesqueros de Almadrabas (OPP51).

En el calamento, denominado también calazón, se realizan los trabajos de tierra y mar que formarán el entramado de redes con el que se captura el atún rojo salvaje de almadraba. Este producto, de alto valor gastronómico, es comercializado en exclusiva por la firma Gadira desde Barbate.

Tras la fase de pesca, que se da entre finales de abril y principios de junio, llega la última etapa de la temporada, la leva, donde se recoge todo el material que ha facilitado la trimilenaria captura del atún de almadraba en la provincia de Cádiz.

El año del oficio almadrabero

Este temporada 2022 será especial para la OPP51, explican. La organización celebrará su «Aniversario 20+2», poniendo énfasis en la divulgación de los oficios ligados a la almadraba. «Este sector es generador de empleo y riqueza en la costa de Cádiz y está vinculado directamente a la historia, cultura y afamada gastronomía de la provincia», destacan. Cabe decir que la celebración dos años después de la fecha del vigésimo aniversario responde al aplazamiento por la situación generada por la crisis del Covid-19.

Una exposición itinerante, publicaciones o acciones en centros escolares son algunas de las acciones previstas para el aniversario de la OPP51. Sancti Petri también será parte importante del 20+2. La OPP51 organizará una jornada rememorativa sobre la almadraba de este poblado de Chiclana de la Frontera, que estuvo en activo históricamente y que no se podía reactivar hasta que no se recuperara el recurso.

La OPP51 recuerda que nació en el año 2000 con el objetivo de garantizar el ejercicio racional y sostenible del atún rojo, actuando como interlocutora entre las distintas administraciones y el sector pesquero. Durante sus más de 20 años de existencia, «ha logrado que el atún rojo, una especie que llegó a estar sobreexplotada a principios del siglo XXI, se haya recuperado sobradamente, gracias a promover junto con la organización WWF el Plan de Recuperación del Atún Rojo (BFT). Este fue implantado en 2007 a nivel mundial por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT)».

Por otro lado, la OPP51 seguirá con sus trabajos de investigación, como el estudio de las especies invasoras y su impacto en las almadrabas, según anuncian.

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