Una talla de un Cristo de aproximadamente un metro de altura preside uno de los salones de Casa Pepe de San Fernando.

 

Al principio el Cristo era más pequeño, explica José Antonio Ramírez Sucino. La devoción de su padre, también José Antonio, hizo que una vez fallecido colocaran una pequeña talla religiosa en el local que regentó, Casa Pepe de Gallineras, en San Fernando. Los chiquillos tomaron por costumbre cogerla todos los Viernes Santos, en vísperas de Semana Santa, y sacarla en procesión. Luego, todo se ha hecho más grande: hace unos años encargaron una talla del cautivo de aproximadamente un metro de altura, que sigue saliendo en un cortejo que también ha crecido, se ha hecho popular y debe ser el único del mundo que en vez de recogerse en una iglesia lo hace en un restaurante. Es el Cristo de la Almadraba, que se puede ver en uno de los comedores del establecimiento, en una esquina, contemplando el trasiego de pescaíto y almejas a la marinera y bendiciendo las frituras bien hechas.

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