Recorremos Chiclana de la Frontera en tan sólo doce horas… con alguna paradita. Aviso: vas a acabar cansado, pero bien comido, tras visitar esta localidad de la Costa del Atún.

 

Hay que llegar temprano porque hay mucho que hacer. Mercado de abastos bien surtidito, vinos a media luz, degustar el triángulo las «exquisituras», tapeo imaginativo para almorzar, paseo a caballo por los pinares…o por la playa, atardecer mirando a un castillo que flota en el mar…¿Se puede pedir más?

10:00. Desayunos de ruedas

Los paseos por los mercados de abastos hay que comenzarlos siempre con un buen desayuno. Te proponemos empezar tomando unos churritos en el casco antiguo de Chiclana, en las concurridas calles de los alrededores del Mercado de Abastos. Apúntate tres direcciones, todas muy cerquita de la plaza: La Española, con una agradable terraza, el Bar Central, un bar con historia o la churrería de Los hermanos Ballesteros. Si prefieres empezar con unos dulces, la cafetería de Antonia Butrón. Ah, y de propina, te puedes llevar una de sus famosas empanadas… por si te entra hambre por el camino.

11:00. Esteros, quesos y chicharrones de los chicos

Mercado Central de Abastos

Chicharrones

El Mercado de Abastos de Chiclana remodelado hace muy pocos años y con un aparcamiento público debajo, para los que quieran ir a comprar en comodito, es de los mejores de la provincia. Atención a sus puestos de pescado con un extraordinario surtido. Suele haber pescado de estero, otro de los tesoros de la ciudad. Lo suyo es comprar unos chicharrones «de los chicos»… luego probaremos otros. Los venden calentitos, rubitos y crujientitos por varias de las carnicerías. No te vayas tampoco sin pasar por la charcutería «Loli». Ahí tienen los quesos de Los Hardales, los únicos que se elaboran en la Bahía de Cádiz. No te pierdas su queso de cortijo.

12:00. El Museo del Vino y las tortas de las monjas

Muy cerca del mercado de abastos hay otras dos visitas de interés tapatológico. En la propia Plaza de las Bodegas, por donde está una de las entradas al mercado está el Centro de Interpretación del Vino y la sal, más conocido como el Museo del Vino. Muestran maquinaría antigua de estas industrias y detalles sobre estos dos productos característicos de la ciudad. En el interior de las instalaciones hay también una tienda donde venden todos los vinos de Chiclana. Cerca, en la calle Larga, el convento de las monjas Agustinas Recoletas. Allí hacen y venden un dulce característico de la ciudad, una torta de almendras de tamaño generoso. Es mejor preguntar en el museo, que hay una oficina de Turismo, por el horario de la tienda de las monjitas, que es reducido.

Esta es la web del Museo.

13:00 Las salinas

Salinas de Chiclana

Un paisaje de las salinas

Uno de los grandes tesoros de Chiclana, y que comparte con las demás poblaciones de la Bahía, son sus esteros. Para conocer todo este mundo a fondo nada mejor que visitar las Salinas Santa María de Jesús, que están a las afueras de la ciudad. Mejor ir en coche. El sitio es una preciosidad y aparte te enseñan como se recolecta la sal, como crecen los pescados y mariscos de estero e incluso tienen un bar y una tienda (consultar horarios) donde puedes comprar algún recuerdo «salado» o tomar algo.

14:00. Un vinito a media luz

Oficialmente la bodega se llama Manuel Aragón Baizán, pero en la ciudad se le conoce como la bodega «El Sanatorio»… ¿puede haber nombre más bonito para una bodega? Tienen un despacho en la calle Olivo y allí tienes que degustar «el triángulo de las exquisituras» de Chiclana. Es tan bueno que es un triángulo de cuatro lados. Son las cuatro chacinas típicas de la ciudad: la morcilla, la longaniza, los chicharrones especiales y la butifarra. Esta última tiene la peculiaridad de tener un pequeño toque dulce ya que lo típico en la ciudad es aliñarlas con canela. Para acompañar una copa de Gloria, un vino dulce que sabe… a eso mismo, para que me voy a enrollar más. El sitio, rodeado de barriles, completa a la perfección la escena. También interesante para la copa con aperitivo, La Embajada, un bar situado en una antigua bodega, también merece una visita, con un agradable patio donde tomar vino y chacinas.

15:00. La hora del tapeo… muy variado

Aquí al almuerzo, nos gusta llamarlo la hora del tapeito porque lo suyo es comer de tapas. Te damos varias opciones. La primera empezar por un marisquito de la zona. Si es temporada prueba los langostinos de estero y ya puestos un poquito de pescado frito. Para probarlos tres opciones en la playa de La Barrosa: la marisquería Bernardo, la marisquería Manguita o Mariscos Castilla. Ya luego, para rematar la faena, El Árbol, el restaurante de moda actualmente en la ciudad. Lo suyo es pedir unos platos para compartir. Es mejor reservar porque suele estar de bote en bote. Si prefieres un tapeo bueno y barato, puedes conocer el ambiente de las tasquitas en la Venta La Capilla. Atención a su morena en adobo, una fritura de pescado para gran aplauso.

16:00. Paseo por la playa (con o sin baño)

Foto cedida.

Después del almuerzo siempre conviene estirar las piernas… que ya hemos estirado el estómago. La playa de La Barrosa tiene varios kilómetros. Si la cosa está calurosa es buen momento para un bañito. Incluso se puede hacer parada «copera» en alguno de los chiringuitos «a lo fino» que hay por la zona. Si no también puedes dar un paseo. Hay una tercera opción, la ofrecida por la empresa Cortijo La Yeguada: un paseo a caballo de dos horas y media por todo el espacio.

17:00. Los Pinares… incluso a caballo

Foto de Turismo del Ayuntamiento de Chiclana.

Junto a la playa están los pinares, otra zona de gran belleza. La misma empresa, El Cortijo La Yeguada, ofrece también un paseo, más corto en tiempo, por este espacio. También hay senderos para recorrerlo a pie.

18:00. Una merienda con Cremita

Después de tanto paseo es lógico que el cuerpo pida tomar un «refrigerio» que decían los antiguos. Ya que estamos por la zona de La Barrosa, además de la opción achiringuitada, existe la posibilidad de tomarse «un dulcesito» en La Cremita, una pastelería que tiene ya fama hasta a nivel nacional sobre todo por sus panes, aunque también tienen unos dulces interesantes para la merienda. No te pierdas la ensaimada rellena de nata. Están muy cerca del casco antiguo así que nos pueden servir de punto de partida.

19:00 Paseo por el casco antiguo

La ermita de Santa Ana. Foto de Turismo del Ayuntamiento.

El casco antiguo de Chiclana también merece un paseo. Se puede comenzar por el paseo situado junto al rio Iro que cruza la ciudad y luego acercarse hasta la plaza Mayor donde está la iglesia de San Juan Bautista, un imponente edificio de estilo neoclásico. Cerca del casco antiguo también la ermita de Santa Ana y la iglesia de San Sebastián. Aprovecha también para un paseo por las calles peatonales… puedes comprarte una rebequita que siempre viene bien por si hace relente por la noche.

20:00. Atardecer en Sancti Petri

El castillo. Foto cedida por Loggia.

El día tiene que terminar en el castillo de Sancti Petri, en las afueras de la ciudad. Se llega pasando antes por un antiguo poblado almadrabero, del que se conserva muy poco, y donde estuvo en el pasado una importante industria relacionada con el atún. De ahí que la ciudad sea el comienzo de La Costa del Atún de Cádiz. El castillo y la fortaleza se construyeron entre el siglo XVII y XVIII. Al Castillo sólo se llega en barco pero vale la pena ver el entorno y las dunas que lo rodean. Lo suyo es ver anochecer desde allí.

21:00. Cena amichelinada

Las tortillitas de camarones de Alevante. Foto: Cosasdecome

En los últimos años en la ciudad se han afincado restaurantes de gran prestigio. El más importante de ellos y que está a punto de abrir temporada es Alevante, el segundo restaurante de Ángel León. Situado en el hotel Meliá Sancti Petri tiene una estrella Michelín. Muy cerca en el hotel Iberostar está el restaurante Cataria, un sitio dedicado al pescado a la brasa con la firma de Aitor Arregui, el del famoso restaurante Elcano de Guipuzkoa. También con encanto, situado junto a unos esteros, el restaurante Popeye un clásico de la ciudad gestionado por la familia Mayo y que ofrece una interesante oferta en la que se alternan los clásicos con propuestas innovadoras. Si prefieres no moverte del entorno del castillo de Sancti Petri no te pierdas el restaurante Asociación de Pescadores Caño Chanarro, donde ofrecen pescado frito de la zona en un bar de ambiente marinero.

Para dormir

Ya si te quieres quedar a dormir, después de tanto ajetreo, la oferta hotelera es importante. Nos quedamos con dos opciones de altos vuelos: El Gran Meliá Sancti Petri o el Royal Hideaway Sancti Petri, dos hoteles de esos de lujo que vienen de maravilla para rematar un día de lujo.

Y además…

Pinchar para disfrutar del chuletón de buey gaditano