La heladería sanluqueña se acerca a los 130 años de historia con Lorena y Rosana Jordá tomando el testigo de sus padres en la gestión del negocio familiar. Coincidiendo con el cambio y la nueva temporada, su local de la plaza del Cabildo estrena una nueva decoración más elegante.

 

Hay sueños que se forjan en la infancia. Tener por delante toda una vitrina de helados donde escoger es una fantasía que todos los niños tienen y que se hace realidad algunos días del año cuando llega el buen tiempo. Para la familia de Helados Toni en Sanlúcar de Barrameda, al frente del negocio desde su creación hace casi 130, no es una fantasía, es su día a día desde que son bien pequeños.

La emblemática heladería inauguró una nueva temporada el pasado 18 de marzo y lo hizo de una forma especial porque es una ocasión especial. La quinta generación, las hijas de Rafael Jordá y María José Vilar Bornay, Lorena y Rosana pasan a primera línea en la gestión del negocio. Su padre y hasta ahora maestro heladero, cuenta que es un paso que tocaba dar: «Llevan aquí desde pequeñas, y están muy preparadas. Desde hace tiempo les pedimos opinión para todo, y ahora nos toca ponernos a sus órdenes».

Interior de la vitrina del renovado establecimiento de Helados Toni. Foto cedida.

Destinadas a continuar con el legado de Heladería Toni, Lorena y Rosana han estudiado carreras universitarias, siempre con la vista puesta en el futuro el negocio familiar. Rosana Jordá es licenciada en Administración de Empresas, mientras que Lorena es veterinaria, y se encarga del control de calidad. Además es heladera, formada en la escuela heladera de Bolonia Carpigiani, y obtuvo el título de experta universitaria en Elaboración de Helados que imparte la Universidad de Alicante. Además a ambas se las puede encontrar también tras las vitrinas despachando, como buenas conocedoras de todas las facetas del negocio.

Esta nueva etapa ha comenzado con un cambio radical en su establecimiento en la plaza del Cabildo. La ultima reforma la realizaron hace 30 años, con motivo de la Expo 92, y ahora que tocaba renovar la instalación eléctrica, han aprovechado para hacer una renovación integral. Para la decoración, más elegante y luminosa, han contado con la colaboración del interiorista gaditano Álvaro Linares.

Se suele decir que las cosas cambian para que nada cambie y en esencia, el cambio generacional de Heladería Toni es un ejemplo con el pretenden mantener la vigencia de la marca y la firma familiar. Por ahora, no habrá grandes novedades en los sabores de los helados, salvo dos nuevas incorporaciones: el helado Trolls para los más pequeños, hecho con frutos rojos y veteado con chocolate blanco de color azul, y están preparando una nueva receta llamada Aromas del Guadalquivir elaborada con azahar, canela y frutos secos.

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