Productos de kilómetro cero con influencias internacionales protagonizan la carta de este nuevo establecimiento conileño emplazado en el número 5 de la calle San Sebastián. En él pueden encontrarse desde un guiso de langostinos con leche de coco hasta un bocadillo de chicharrones de Cádiz con queso Payoyo.

 

A Nacho Garrido su Sevilla natal siempre se le quedó pequeña. Con residencia en Londres durante 11 años y casi otra década en Pekín, este emprendedor ha dedicado su existencia a recorrer medio mundo para conocer sus influencias gastronómicas. Aunque en China ya abrió dos proyectos hosteleros, ha escogido Conil de la Frontera para dar vida a su establecimiento más personal: Cachito, un ‘bar-cantina’ que ha abierto sus puertas en el número 5 de la céntrica calle San Sebastián y donde aglutina bocados internacionales y productos de cercanía de la Janda. «Siempre quise materializar todas mis experiencias gastronómicas en un negocio compuesto por trozos o pedacitos del mundo, de mi vida y de la zona de Conil. Y con Cachito lo he conseguido», explica Nacho Garrido quien se ha asociado para esta experiencia con el también emprendedor Alberto Becerril.

El emprendedor sevillano Ignacio Garrido, alma mater del proyecto. Foto: CosasDeComé

El emprendedor sevillano Ignacio Garrido, alma mater del proyecto. Foto: CosasDeComé

De esta forma, la carta ha sido diseñada por Garrido en un constante guiño a sus influencias culinarias más significativas. Así es posible encontrar en ella un apartado dedicado a los ceviches, donde resalta el de maní de influencia ecuatoriana, y otro a las empanadas «comibles y bebibles» gracias, en palabras de su creador, «a su delicioso caldo interior que se puede beber». Entre ellas destaca el corviche, un croquetón de plátano macho que constituye el único frito de la cocina de Cachito.

Hornado, uno de los platos estrella de la carta de Cachito. Foto cedida por el establecimiento

Hornado, uno de los platos estrella de la carta de Cachito. Foto cedida por el establecimiento

Los platos estrella de este nuevo local se ubican en el apartado de calientes y bocatas del mundo en los que se encuadran el encocado de camarón (langostinos marcados con una salsa de leche de coco y una base de arroz) o el hornado, consistente en una pierna de cerdo marinada al horno acompañada de puré de patata, aguacate y ensalada. También gozan de gran aceptación el bocata cubano de cerdo horneado, jamón cocido, queso, pepinillo y mostaza o el famoso Pato Pekín que sirven en el interior de un pan bao. Según explica Nacho Garrido, unas de las propuestas de influencia local «que mejor funciona son el bocadillo de chicharrón de Cádiz con queso Payoyo o un bagel de chorizo al infierno»

Ceviche de corvina de fruta de la pasión. Foto cedida

Ceviche de corvina de fruta de la pasión. Foto cedida

La carta se completa con tres tipos de ensaladas y postres artesanos que provienen de la pastelería Canela y Miel, aunque en breve Cachito lanzará su propia línea de dulces. El establecimiento elabora también cócteles de corte clásico, que Garrido aprendió a elaborar durante su estancia en Londres, así como desayunos cuidados con panes artesanales: de calabaza y nueces o bola portuguesa.

El espacio también cuenta con su propia carta de cócteles. Foto cedida

El espacio también cuenta con su propia carta de cócteles. Foto cedida

En aras de la vinculación emocional del propietario de Cachito con distintos retazos de su vida, también el espacio de este local conileño se distribuye con un sentido. Cuenta con dos salones, el primero de ellos vestido con azulejos de colores alegres y pequeñas barras donde consumir de pie en recuerdo de las típicas tabernas del centro de Sevilla. El segundo salón, más íntimo y de tonos rosados, goza de una decoración más actual como influencia de las andanzas internacionales de Garrido. En total, Cachito posee capacidad para casi una treintena de comensales que podría verse ampliada con unas pequeñas barras en la zona de los veladores exteriores.

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