En este reportaje encontrarás una serie de consejos para comer en la playa y no morir (literalmente) en el intento, y el truco infalible para comer la ensaladilla sin riesgos.

 

El calor, el tiempo y la humedad son una combinación que le encanta a los microorganismos, así que una comida en la playa puede llegar a ser muy peligrosa, a no ser que se adopten algunas precauciones. Hay que estar atentos, porque vamos a descubrir cómo es la única tortilla que se puede comer en la playa y cómo comer sin miedo una ensaladilla.

Nos lo cuenta Juan Ramón González, profesor de la Escuela de Hostelería y autor de blog De la vista al paladar, que puedes consultar en este enlace. Los huevos son especialmente peligrosos, y hay que tener mucho cuidado con lo que se elabore con ellos. Esto afecta de lleno a una de las recetas más playeras que existen: la tortilla de patatas. Ni siquiera utilizando el huevo pasteurizado que venden en los supermercados nos libramos del peligro, porque en cuanto el bote se abre se puede contaminar. Sólo hay una solución segura: que la tortilla esté perfectamente hecha. El estilo Betanzos, con los interiores casi líquidos, es incompatible con disfrutar de una tortilla a orillas del mar.

Otro clásico ahuevado que presenta dificultades es la mayonesa, pero González no renuncia a tomar una ensaladilla en la playa. Hay un truco. Se lleva la ensaladilla, por un lado, y por otro sobres individuales de mayonesa. Justo en el momento en el que se va a comer, se abre el sobre, se vierte sobre la ensaladilla y se mezcla. Llevar mayonesa casera a la playa se considera un acto de terrorismo.

Cuidado con la mayonesa si queremos disfrutar de una ensaladilla en la playa.

El también clasiquísimo filete de pollo empanado no debería representar mayor problema, porque el huevo que forma parte del empanamiento está completamente hecho.

Además de con el huevo, hay que tener cuidado con las salsas. Un lomo en manteca no entraña demasiado riesgo, pero una carne que vaya acompañada con una salsa sí, porque esta puede fermentar si lleva verduras. Y hablando de fermentar: hay una receta aparentemente inocente que puede llegar hasta a estallar en su recipiente en un momento dado: el gazpacho. Las verduras crudas que lo componen empiezan a fermentar con el calor, y si esto ocurre, hay que desecharlo. Para las salsas, el gazpacho y toda la comida en general que se lleva a la playa, la solución es la misma: una neverita y mucho hielo para que la comida llegue en condiciones a la hora de comer.

Otras idea para comer con seguridad es, además de mantener los alimentos fresquitos, llevar todo lo que podamos en su recipiente original sin abrir y solo hacerlo en el último momento. Esto vale para los sobres individuales de salsas, como ya hemos visto, o para una lata de atún, por ejemplo.

Además de la ensaladilla con la mayonesa en sobrecito, Juan Ramón González suele llevar a la playa pimientos fritos rellenos de tortilla, que dan bastante juego y no dan problema porque aquí el huevo está completamente cocinado, los pimientos asados conservados en frío o croquetas, que al ser también fritas se han cocinado a muy alta temperatura.

En todo caso, y ya que tenemos claras las precauciones, aquí van unas cuantas recetas:

Pero si eres de los que prefieren comer en la playa… pero en un chiringuito, aquí tienes una guía con los sitios donde hacerlo, y muy bien, en la costa gaditana:

Más de 50 chiringuitos para comer muy bien en la provincia de Cádiz

Los consejos de los nutricionistas

Los espacios al aire libre en verano, playas incluidas, son el «contexto perfecto para el desarrollo microbiológico. Esto, unido al consumo de alimentos en un ambiente distendido con pocos recursos de limpieza y menaje, pone en riesgo la seguridad alimentaria de los productos que consumimos». Cuidadito pues con comer en la playa, nos está diciendo el Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Andalucía. Pero también nos da cinco consejos si queremos hacerlo.

Ni se te ocurra tomar una tortilla al estilo de Betanzos en la playa: todo el huevo ha de estar bien cocinado.

  • Para empezar, hay que usar una nevera o una bolsa isotérmica para conservar los alimentos refrigerados.
  • En segundo lugar: una correcta manipulación e higiene de alimentos, bolsas isotérmicas y cuberterías: todo limpito.
  • Recomiendan que se usen unos cubiertos específicos para cada tipo de alimento. Es decir, no se debe usar el mismo cuchillo para usar la tortilla y para cortar la fruta.
  • No permitir que el sol le dé directamente a la comida. Mejor pona bajo la sombrilla, y a ser posible tapados con una toalla o similar clarita.
  • Separar los diferentes tipos de alimentos: latas de bebidas, embutidos, pan, tortilla… En cualquier caso, hay que tratar de mantener todos los alimentos cerrados herméticamente y con la superficie limpia.

El Colegio de Nutricionistas da, de paso, varias claves para hacer la compra en verano, cuando las altas temperaturas favorecen el desarrollo de patógenos.

  • Consumir alimentos que hayan sido tratados térmicamente y cocinar correctamente los alimentos. El alimento debe estar sometido a temperatura suficiente para que alcance una temperatura mínima de 70ºC en el centro del alimento, al menos durante 2 minutos.
  • Consumir los alimentos directamente después de ser cocinados. Trata de no dejar reposar la comida a temperatura ambiente mucho tiempo antes de consumirla. En caso de elaboraciones culinarias frías, estas deben ser mantenidas en refrigeración hasta el momento de su consumo. En caso de dejar comida para consumir otro día, trata de mantenerla en refrigeración o congelarla lo antes posible, y volver a someterla a temperatura antes de consumirla.
  • Evitar la manipulación de alimentos crudos y cocinados al mismo tiempo. El contacto de un alimento crudo con uno cocinado puede suponer contaminación. El menaje cobra especial importancia en este caso: no uses la misma tabla, cuchillo, superficie, trapos y otro material de cocina para manipular alimentos crudos y cocinados al mismo tiempo.
  • Buenas prácticas de higiene del manipulador de alimentos. Es imprescindible lavarse las manos, cocinar con el pelo recogido, tener buena higiene personal y vestimenta adecuada.
  • No consumir alimentos o productos que creamos que entrañan riesgo de contaminación. Debemos asegurar que todos los alimentos que consumimos están protegidos (envase adecuado, almacén en refrigeración, etc.) en condiciones sanitarias adecuadas. Estas medidas deben ser exigidas por el consumidor y si se observa que no se cumplen, los alimentos deben ser rechazados.

Lo que dicen los veterinarios que hay que hacer en verano en casa

Receta de gazpacho

Un inocente gazpacho puede dar problemas si no se conserva en frío.

También han dado recomendaciones de cara al verano los veterinarios, que son los encargados de la seguridad alimentaria. El Colegio de Veterinarios de la Provincia de Cádiz (COLVET) explican qué hacer para evitar una infección o una intoxicación alimentaria, más frecuentes en verano:

  • No tomar alimentos sin garantía de origen.
  • No consumir crudos si no están higienizados (frutas y verduras) o cocinados (carnes y pescados).
  • Comprar alimentos en lugares de confianza, donde se perciba higiene.
  • Elegir alimentos que han sido tratados con técnicas higiénicas (pasterizados)
  • Aplicar tratamientos de cocción adecuados (Bien cocinados, más de 70 grados en centro del alimento más de cinco minutos).
  • Consumir de forma inmediata los alimentos cocinados, y si no es así, refrigerarlos de forma inmediata para un consumo posterior, nunca almacenar más de 4 días.
  • Recalentarlos siempre tras el almacenamiento frigorífico de forma uniforme y correcta (>70 grados).
  • Los alimentos listos para consumo, y de consumo frío, es vital mirar fechas de caducidad, y consumir rápidamente tras abertura de su envase original.
  • Evitar el contacto de alimentos crudos con cocinados.
  • Lavarse bien las manos antes de manipularlos, y entre alimento y alimento.
  • Lavar bien las superficies y utensilios que entran en contacto con los alimentos.
  • Utilizar diferenciadamente la zona de preparación de alimentos ya preparados para consumo de los que no.
  • No mezclar alimentos crudos y cocinados.
  • Mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y otros animales.
  • Si los congelamos (no por mucho tiempo) ha de ser con envase adecuado identificado y hacerlo en frigorífico de más de tres estrellas.
  • Usar agua potable para cualquiera de los usos.
  • No romper la cadena de frío de los alimentos refrigerados. Comprar estos alimentos al final y llevarlos directamente a la casa.
  • Descongelar en la nevera.
  • Extremar la higiene de manos, paños y utensilios

…Y además

Aquí tienes buenas propuestas para comer en la playa sin tenerte que molestar en llevar la comida.