En la Finca El Higueral, en Arcos de la Frontera, aplican esta exigente técnica. Uno de los vinos es de pinot noir, una uva que siempre se ha considerado de muy difícil implantación en la zona.

 

Los requisitos para conseguir la certificación Demeter, que es la que garantiza que se está realizando una agricultura biodinámica, son para desanimar a cualquiera. Un poner: no es sólo que haya que utilizar como fertilizante estiércol animal, sino que cuidadito con lo que ha comido ese animal. Nada de piensos artificiales ni cosas raras. O come ‘en casa’, o el que le ha alimentado nos tiene que garantizar que lo que ha comido también sigue los principios de esta técnica. En biodinámica,  la finca se considera como un organismo en el que las plantas, los animales y los seres humanos están conjuntamente integrados. Un organismo al que hay que devolver más de lo que se le quita, y al que se busca fortalecer para que resista a los problemas que puedan surgir, en lugar de atacar plagas y enfermedades de la manera convencional. La técnica, entre otras características curiosas, tiene en cuenta los ritmos cósmicos.

En la provincia de Cádiz ya hay dos vinos tintos hijos de la biodinámica: el Vino Amor y el Barón Gracia Real. Ambos son de Guardi Wines, de la Finca El Higueral, de Arcos. Allí,  Javier Guardiola comenzó a emplear esta técnica, que le había llamado mucho la atención, en 2011, y el resultado son dos estos dos tintos que cuentan con la certificación biodinámica Demeter y la ecológica. La historia de Javier Guardiola no deja de ser curiosa, porque su familia se dedica a los vinos por las dos ramas y desde hace siglos: por una rama, desde antes de 1750 en Villamartín -hacían los famosos vinos Pajarete-, y por la otra desde 1910 en Sevilla.

Este químico y profesor mercantil de profesión decidió cultivar dos tipos de uva en la finca de Arcos, la pinot noir y la merlot. La idea, dice Monica Medina desde la Finca, era hacer algo diferente, y lo hicieron pese a que todo el mundo decía que la primera uva no se da bien aquí. Sin embargo, de momento no han tenido problema alguno con esta variedad. Ambos vinos incorporan esta uva. Vino Amor es monovarietal pinot noir, “un vino de autor, de producción limitada, tranquilo, suave, que cuando olemos y degustamos, todos nuestros sentidos se sensibilizan y nace una alegría del alma para compartirlo”, según la descripción de la bodega. El otro vino, Baron Gracia Real, cuenta con las dos variedades que se cultivan en la finca arcense. “Tiene un poder reconfortante, que te hacen sentir, cuerpo y alma”, aseguran.

Ambos vinos se pueden adquirir a través de la página web de la empresa (ver aquí) o a través del teléfono 659648018 (Mónica Medina).