El grupo gastronómico Cuarto y Mitá lleva una maleta llena de estas tortas de Puerto Serrano a un congreso de cofradías gastronómicas celebrado en Atenas.

El hornazo aprovecha la masa de pan que ha sobrado en el horno para hacer un dulce a base de añadirle azúcar y especias. Es una receta propia de Cuaresma y se hace en varias localidades, entre ellas Puerto Serrano, que es donde comienza esta historia: la de un viaje a Grecia con una maleta llena de hornazos.

El grupo gastronómico Cuarto y Mitá había sido invitado al Congreso Europeo de Cofradías Enogastronómicas, que se ha celebrado en Atenas y donde cada cofradía (más de medio centenar) tendría la oportunidad de dar a conocer alguna receta de su tierra.

Desde Cádiz le dieron vueltas al desafío. Había que llevar algo que se pudiera trasladar en avión. Y entonces pensaron en los tradicionales y poco conocidos hornazos, cuyos ingredientes (ajónjoli, matalauva, aceite…) iban a ser muy familiares al paladar griego. Así que la madre y hermanas de una de las componentes, Encarna Lozano, se fueron a un horno de Puerto Serrano, compraron la masa de pan, le añadieron el aceite, ajónjoli, matalauva, almendra, azúcar… y la llevaron de vuelta a hornear. Las tortas resultantes se envasaron al vacío y se metieron en una maleta, y así es como 20 kilos de hornazos embarcaron rumbo a Grecia.

 

Además, en Cuarto y Mitá se encargaron de llevar la receta original para repartirla en el congreso en tres idiomas, español, inglés y griego. No fue fácil encontrar alguien que les tradujera la receta a este último idioma, pero al fin lo consiguieron a través de una conocida que estaba casada con un griego.

Pese a la abundancia de oferta en Atenas, el expositor gaditano tuvo un éxito apabullante, según explica Ángela Gallego: hornazos y recetas volaron.

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Los hornazos, en el expositor de Cuarto y Mitá.

Los hornazos, en el expositor de Cuarto y Mitá.